El arquitecto Alejandro Pípolo, autor del libro “Concordia, la ciudad y su Arquitectura”, sostuvo que la mansión Morrosini fue denominada “Villa Teresita”. Construida a principios del siglo XX, en 1905, por el arquitecto Domingo Rocco, un italiano nacido en Roma que desarrolló su actividad en Brasil antes de llegar a Concordia y luego, ya instalado en esta ciudad, se encargó de varias obras en Concepción del Uruguay, Salto y Paysandú. “Fue una casa que le había regalado el coronel Anderson, quien había sido jefe de Policía de Concordia, a su hija que se casaba con el señor Morrosini que también pertenecía a la milicia en ese momento”, indicó. Según se cuenta, una alfombra roja cubrió la distancia entre la casona y la iglesia para el casamiento.
En Concordia hay seis o siete villas. ¿Por qué se denominan villa? “la villa es un tipo especial de construcción que había en la ciudad como los Grand Hotel, los Petit Hotel y después hay un tipo intermedio entre villa y casa con fachada pantalla”, explicó. “En este caso era villa porque la construyeron sobre superficies muy grandes, retiradas de la línea de edificación municipal hacia adentro, quedando prácticamente en el centro del terreno, exenta de los muros laterales”, agregó. Las construcciones son de una planta, techo de chapa y en la fachada una logia de entrada.
“En este caso un acceso palladiano que es un acceso tripartito: un arco central que descansa en dos columnas y dos columnas más abiertas”, indicó. Además las villas tienen entradas por los dos laterales y la parte trasera. Villa Teresita tenía un mirador “con un fuste muy elegante adornado con cuatro copones en cada una de las esquinas”. De hecho, se podía observar el río Uruguay y los barcos que llegaban al puerto desde esa altura.
La propiedad fue pasando de mano en mano. Hugo Solari, titular del «Museo del Recuerdo», sostuvo que entre antes de 1975 funcionó el Instituto Vitivinícola, dependiente el ministerio de Agricultura de la Nación. Luego estuvieron, hasta 1985, el Senasa y el INTA juntos. Ambas dependencias tenían un ala de la casa para cada una. Luego la adquirieron los hermanos Piñeyrua, propietarios de un café céntrico y otros locales del rubro gastronómico. “Iban a hacer un salón de fiestas, se hizo todo el proyecto, la tramitación pero por cuestiones económicas resolvió no remodelarla y resolvieron venderla. Y ahí es cuando se produce el desguace total: se llevan toda la pinotea del techo y las aberturas”, dijo.
“Lo que se perdió es el interior de la casa. Sólo quedó en pie la fachada del frente y los laterales y se perdió también el mirador. La fachada tiene un valor muy importante para el valor patrimonial”, dijo Pípolo. Por ello, recalcó que “sin dudas” debe resguardarse la fachada de cualquier tipo de intervención. Como ejemplo, mencionó la fachada de la antigua Ferretería Pierresteguy, en la esquina de Buenos Aires y Urquiza. Detrás de los añejos muros se levanta un edificio en altura.
Quejas vecinales
Una vecina del lugar aseguró que la casona “está abandonada totalmente”. Según recuerda, fue refugio de familias inundadas, hace dos décadas. “En la última inundación grande, a las personas inundadas las ponían ahí”, indicó. En ese momento comenzó la decadencia del edificio.
“En su época era una estancia eso, de los Morrosini, en la parte de abajo estaban las caballerizas. Y ellos fueron vendiendo. Es un lugar muy lindo pero muy abandonado”, acotó la vecina. Cada seis meses, los vecinos recogen firmas en cartas documento para exigir que se corte el pasto que llega a “un metro y medio”, dice la mujer señalando un punto más alto que su cabeza. Un pastizal de donde surgen ratas constantemente. “En mi casa tengo dos caniches y se enloquecían toda la noche. Mirábamos que pasaba y andaban atrás de unas ratas así”, mencionó. “Hay animales que mueren ahí, han tirado animales en bolsas de plástico”, dijo.
“Ahí se metía gente continuamente, supuestamente se drogaban: se encontró jeringas, colchones, ropa de mujeres. Los vecinos empezaron a denunciar en la policía que eso era un peligro para el barrio”, recordó. Desde hace varios años una alambrada con púas corona la parte superior de las rejas e impide el paso a cualquier extraño. De hecho, no sólo adictos, según el testimonio de la mujer, solían frecuentar el lugar. “Por acá entraron ladrones y robaron el edificio del fondo”, manifestó. De hecho un muro de escasa altura separa el terreno del estacionamiento de un edificio ubicado al este. “El muro es bajito, saltaron para el edificio y robaron dos bicicletas y $ 4000 que un señor tenía guardado en el auto”, indicó.
Inversión y preservación
Carlos María Vuarant, presidente del Sistema de Previsión Médico Bioquímico de Entre Ríos, indicó que hace aproximadamente cinco años que adquirieron el terreno. De inmediato solicitaron un pedido de factibilidad a la municipalidad. “Se nos informó que es necesario conservar la fachada del edificio y que, en caso de construir, se nos autorizaba un edificio de perímetro libre con una proporción de metros cuadrados un poco menor para una ordenanza que existió anteriormente para el mismo terreno”, sostuvo.
En la institución están decididos a preservar la fachada. “Es muy bonita y embellecería mucho las estructuras arquitectónicas de la ciudad”, explicó. Es más, se “hermosearía porque hay que arreglar los mármoles y las aberturas del frente”, señaló. Como ejemplo, mencionó el Centro Cívico de la Cafesg. “Hacia arriba se continuó pero siempre por detrás de la fachada”. Luego agregó: “eso está fuera de discusión. Que se queden tranquilos los que quieren la preservación del patrimonio”.
“Lo que interesa para que eso se haga es que haya un interés concreto de parte que esté dispuesta a comprar un proyecto de jerarquía”, aclaró. La Caja acostumbra a emprender proyectos como el edificio de Catamarca y La Rioja, donde el valor de un departamento de dos ambientes supera el millón de pesos. “Nos gustaría evaluar el interés que existe para invertir ahí o gente que se comprometa desde el vamos para acompañar la inversión”, señaló.
Pero además la existencia de Villa Teresita encarece la inversión porque no pueden aprovechar todo el terreno y además se debe preservar y mejorar el añejo edificio. “No se puede pensar en un departamento económico detrás de esa fachada porque el hecho de mantener la fachada aumenta mucho el valor del terreno y el valor tiene una incidencia significativa en un edificio de propiedad horizontal”, indicó.
Pero, de momento, la Caja tiene otros emprendimientos. “Esperará la oportunidad para, eventualmente, presentar un proyecto”. De hecho en Paraná están efectuando un loteo de 10 has. en la zona de Bajada Grande para vender; habilitando una torre en calle Rivadavia; remozando un viejo hotel en calle 9 de Julio que pertenecía a la Fuerza Aérea y otro en calle Salta. Además están próximos a inaugurar una planta de biodiesel en el Parque Industrial de Villaguay de manera conjunta con una empresa de Buenos Aires. “Va a generar mucho trabajo y va a permitir poner un valor agregado a la producción local”, indicó Vuarant.
Respecto del estado del terreno, el presidente indicó que efectúan una limpieza general tres veces al año. Vuarant admitió que observó las quejas escritas de los vecinos respecto del ingreso de desconocidos. “Para evitar eso se reforzó la reja en la parte superior con alambre de púas”, manifestó.
No obstante, dijo que lo único que pueden hacer es mantenerlo limpio. “Lo que no podemos es controlar la seguridad de la ciudad. La seguridad es un problema de todos y en todos los barrios ocurre lo mismo. Podría dar muchos ejemplos de terrenos que están en peores condiciones que el nuestro”, manifestó. “En la misma manzana donde tengo mi laboratorio tengo problemas a mitad de manzana con una propiedad que está abandonada y se nos intrusa gente permanentemente”.
“Estamos esperando el momento oportuno”, dijo más adelante. La elección del terreno se debió a que estaba ubicado a tres cuadras y media de la plaza principal. “No hay muchos terrenos céntricos sino tenés que salir a comprar un par de casas y demolerlas”. No obstante, señaló que se debe tener en cuenta que no se pueden derribar viviendas edificadas durante la primera mitad del Siglo XX o anteriores. No obstante, Vuarant indicó que se han demolido fachadas en otras zonas de la ciudad para dejar lugar a negocios nuevos. “Supongo que habrá pasado por el mismo proceso”, dijo Vuarant en referencia a la intervención del Consejo Asesor del Patrimonio.
Sergio Esquivel es el coordinador municipal de Preservación del Patrimonio. La Coordinación interviene en la preservación de las construcciones anteriores a 1940 y se las considera patrimonio de la ciudad. Esquivel recordó que la casona fue propiedad de la CGT. A principios de los 90, la entidad gremial estaba dispuesta a levantar un edificio de departamentos similares a los construidos para los docentes en calles Rawson, entre H. Irigoyen y La Rioja, o en Alvear y Ramírez. De hecho, en la municipalidad hay quienes aseguran que uno de los ex intendentes en esos años aprobó una demolición parcial de la casona para que se lleve adelante el emprendimiento a pesar de la opinión contraria de la Consejo del Patrimonio. Sólo quedó en pie la parte frontal de la vivienda. Los planos del plan de viviendas figuran en el expediente archivado en Obras Privadas y allí aseguran que hasta llegaron a edificarse los cimientos en la parte trasera. Pero el proyecto se paralizó y quedó en la nada.
En 2012, se contactaron con Esquivel desde el Sistema de Previsión de los Bioquímicos. “Vino un profesional a hablar conmigo para ver que podían hacer allí. Quedamos en que iban a presentar un proyecto pero hasta el día de hoy, por esta coordinación, no ha pasado”, manifestó. De todas maneras, Esquivel les dijo que el proyecto debe contemplar la preservación del frente en su totalidad. “Lo demás se ha derrumbado por distintos motivos, porque las manos anónimas se lo robaron y otra porque el tiempo lo ha deteriorado”, señaló.
Como ejemplo de lo que no se debe hacer, Esquivel mencionó el edificio de la ex Pindapoy, en San Martín y Chile, donde se cayeron algunas paredes por acción de vientos fuertes y lo que quedaba fue derrumbado por el propietario para “preservar la seguridad”. Desde la coordinación pidieron al Juzgado de Faltas que le aplique una multa al dueño.