El funcionario destacó la necesidad de que “cada uno lidie con su responsabilidad pero sin afectar la estabilidad emocional de la ciudadanía con amenazas de un tenor que remiten a épocas nefastas. Orduna habrá recibido una comuna con problemas y Cresto también pero las transiciones deben dirimirse en el marco de la política y no en el de las amenazas”, explicó.
“Esta actitud de las autoridades y sus antecesores –continuó- no ayuda para nada al clima de inversión y trabajo que se ha generado en la zona en los últimos meses al calor de una política del gobierno provincial que vuelca recursos en obra pública y que acerca empresarios genuinos a la región para generar más trabajo”.
Urribarri hizo un llamado a Orduna y a Cresto para que “cesen sus hostilidades mutuas y abandonen actitudes que sólo complican más el estado de ánimo de la gente trabajadora”.
“Les ruego que piensen en la ciudad, que concentren sus esfuerzos en desarrollar su enorme potencialidad y en reducir la pobreza y sus consecuencias”, finalizó.