“De manera silenciosa hicimos los barrios Capricornio, El Silencio, Belgrano, Tavella Norte e Islas Malvinas”, expresó el subsecretario. ¿Ese accionar silencioso fue lo que dio lugar a las críticas? “Me parece que no tenemos que estar haciendo propaganda; si cada uno que cumple con su trabajo está haciendo propaganda perdemos mucho tiempo”, respondió Loggio. Luego agregó: “tenemos que hacer lo que tenemos que hacer”.
Las campañas preventivas comienzan en agosto, cuando el clima frío aminora, y terminan cuando retornan las bajas temperaturas. “Desde agosto hasta el momento se llevan fumigados 96 barrios”, precisó.
Cuando surgieron los primeros casos de dengue en Chaco, el intendente Gustavo Bordet “planteó de inmediato” un plan de contingencia. “El intendente tuvo reflejos muy rápidos por su condición de ex ministro de Salud de la provincia”, señaló.
No obstante, los casos de dengue comenzaron a extenderse por el noroeste argentino. Entonces la municipalidad contrató a un especialista epidemiólogo que planteó un plan de acción. El programa elaborado descartó la fumigación masiva por sus contraindicaciones. “En vez de combatirlo al mosquito lo hace resistente a la fumigación”, explicó Loggio. En su lugar propuso fumigaciones “espaciales” y “casa por casa”.
El primer espacio abierto donde se trabajó fue el Cementerio Nuevo. “Lo que hicimos fue eliminar miles de frascos hecho floreros y poner arena en los nichos. Más de 10.000 nichos fueron fumigados”, señaló.
Posteriormente, comenzaron a trabajar en la zona sur de la ciudad. La Codesal coordinó su participación en esas tareas. “Son barrios que trabajan mucho con la basura y el residuo luego de cada lluvia hace que queden lugares con agua y el mosquito deposita su larva y crece rápidamente”, precisó. Los fumigadores rociaron Carretera La Cruz, Tiro Federal y mañana es el turno del Ex Aeroclub hasta completar los siete barrios. Asimismo empresas y productores de arándano se sumaron a las tareas de fumigación debido a que cuentan con moto-mochilas aptas para la tarea. Los efectos residuales de las fumigaciones suelen durar 45 días.
Complementariamente, Loggio pidió a los vecinos que fumiguen sus casas. “Necesita una mochila y un producto que la marca comercial más conocida es la Kaotrina”, precisó. El líquido debe ser pulverizado tanto en el exterior de la vivienda como en el interior. “Hay que tener cuidado de que una vez que se fumigó dejar la casa por dos o tres horas de manera de evitar respirar el aire con el insecticida”, indicó.
“Ahora vamos a tener de aliados el cambio de clima porque el mosquito desaparece”, indicó. Pero el trabajo debe ser retomado en agosto. “Lo primero que hay que hacer es fumigar con larvicida”, indicó.