En los días previos corrían versiones que circulaban en la ciudad acerca de un posible batacazo de Jorge Busti a raíz de la cantidad de vehículos que había reunido en las caravanas que había realizado en Paraná y en Concordia y por la lealtad de los sectores más humildes hacia quien había sido tres veces gobernador. Luego de las seis de la tarde, ya se especulaba con un posible final cerrado pero sin ningún dato que confirmase ese hipotético desenlace.
De todos modos, las caras largas eran el denominador común de quienes llegaban hasta el bunker. La llovizna caía de a ratos y el cuadro no podía ser más melancólico. A medida que pasaban los minutos cada vez era más fuerte la sensación de que nadie se iba a subir a las maderas ubicadas a manera de tarima en el frente de la casa.
Además de la falta de noticias sobre el escrutinio, las noticias que llegaban por la radio no eran alentadoras en lo más mínimo. “La gente no cortaba boleta”, señalaba uno de los militantes. “Acá hubo sudor”, decía otro militante recalcando el esfuerzo hecho en la campaña más allá del resultado. Otra militante manifestaba su malestar porque en una mesa de una escuela no había balotas del Frente Federal. “Acá a Jorge Busti lo queremos, ganemos o perdamos”, dijo el vecinalista Miguel Segovia, a las 18:15: toda una premonición de lo que iba a suceder.
Los dirigentes más conocidos presentes eran Alejandro Bahler, ex director de Turismo durante la última intendencia de Busti, y Jáuregui, quien aseguró a DIARIOJUNIO que en la escuela Capuchinos, el Frente Para la Victoria había ganado por cerca de 140 votos al Frente Entrerriano Federal y que esa diferencia en promedio se repetía en casi todas las mesas. Al solicitarle datos sobre otros lugares de Entre Ríos, Bahler le contestaba, cerca de las 19 horas, que estaban “perdiendo a todo lo largo y ancho de la provincia”.
Volver al Concejo
“Al principio parecía que nuestro Frente Progresista no estaba compitiendo en el tercer puesto: estábamos más atrás”, dijo Manuel Gallegos, presidente del Comité Departamental de la UCR. Pasadas las 20 horas, había temor real en el radicalismo de que fuesen desplazados por la lista de Hermes Binner que llevaba a Juan Retamar, quien no dejó buenos recuerdos en la UCR local, como concejal. “Tenemos que cerrar y poner tragamonedas”, decía irónicamente un dirigente en referencia a la cercanía del casino del comité. “Tenemos que empezar a pensar seriamente en la refundación del partido”, mencionaba otro. “Me fui antes, no podía más: voy a soñar con la boletas azules”, decía Cielo Espejo, ex candidata a intendente.
Pero luego, cuando comenzaron a llegar las planillas con los resultados de varias escuelas céntricas, comenzaron a mejorar los semblantes. “Se estaría consolidando el tercer lugar después del bustismo. Pareciera, no me quiero adelantar”, señaló Gallegos. “Acá creo que un concejal va a entrar”, vaticinaba aunque faltaban muchas mesas por escrutar.
No obstante, el titular del Comité admitió que Ricardo Alfonsín y Atilio Benedetti habían hecho una “mala” elección. Algunos fiscales de mesa se quejaban acerca de la poca gente disponible para controlar en las escuelas. “Acá pasa lo de siempre, el que gana la interna trabaja y el que pierde se va a la casa”, se reprochaba amargamente un fiscal general que debió cubrir en soledad una escuela.
Además, el borrón de un plumazo del dirigente Alberto Rotman de la lista a diputados provinciales también dejó heridas abiertas en el radicalismo local. “Eso baja el rendimiento que es consecuencia del disgusto, del pesimismo que aplasta a la militancia y si la militancia no trabaja se pierden votos. Es un trabajo en la calle, con la gente, cara a cara, independientemente de la abrumadora publicidad oficialista que hemos tenido”, dijo Gallegos.
Por su parte Rotman, admitió que: “mucha gente me paraba y hacía una importante crítica a la resolución que dejó a Concordia sin diputado provincial, independientemente de que me toca a mí ese lugar”. “La expectativa que teníamos eran otras, era alguien de Concordia, independientemente de que sea yo. Aparte tenemos una historia en Concordia y años y trayectoria. Creo que hubiese sido un poco distinto”.
Por último rescató que hace falta rehacer al radicalismo. “Han quedado muchas heridas. Lo vamos a rehacer, el radicalismo es un partido de 120, 130 años de historia. No empieza ni termina la historia de nosotros con una elección”, dijo Rotman. Además valoró el hecho de poder tener concejales en el próximo Concejo. “De no tener ningún concejal a tener dos para nosotros es satisfactorio”, señaló aunque aparentemente sólo ingresaría Ariel Gorostegui.