Nota 2011: http://www.diariojunio.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=44959
En honor a la verdad, vale señalar que el programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, es desde el punto de vista de su diseño e implementación, una herramienta formidable para combatir la deserción escolar y el desempleo; es decir, la problemática de los jóvenes ni-ni (que Ni trabajan Ni estudian).
De acuerdo con los datos suministrados por la dirección municipal, el programa cubre varias demandas concretas, desde las distintas combinaciones posibles en su aplicación, casi a medida, de las distintas preocupaciones que pueden llegar a tener los jóvenes de entre 18 y 23 años con distintas realidades sociales.
Deserción escolar
El primero de los frentes que cubre es el de la deserción escolar, aportando al beneficiario un incentivo de $450 mensuales, para que este no abandone sus estudios, siempre que se trate de jóvenes con características de vulnerabilidad social. Es decir, que corran riesgo de abandonar la escuela, o ya lo hayan hecho, por obtener un empleo informal temporal, que luego acabe por excluirlo del sistema, al no poseer profesión, ni oficio.
Además si pasa de año el joven recibe premios, pero para percibir este aporte, los chicos no pueden ser beneficiarios de otros programas sociales, y sus datos son cargados en una base de datos que es chequeada por Anses. A cambio de este incentivo, el joven debe acudir a un taller de “introducción e inducción al mundo del trabajo” con una duración de dos meses, donde se le enseñan sus derechos laborales, y se capacita a los beneficiarios en distintas materias, entre ellas, la confección de su curriculum, y de proyectos para microemprendimientos. Además de cumplir con la exigencia de continuar sus estudios en una escuela para adultos o rendir las que debe del secundario en algunos casos
Carreras terciarias
El programa tiene una duración de dos años para cada beneficiario, pero en el caso de los jóvenes que llegando a la edad tope del programa aún estén cursando una carrera terciaria o universitaria, el programa prevé que automáticamente pasen a percibir una beca del INAUBEPRO para que no tengan que abandonar.
Oficios
Los jóvenes que no desean continuar sus estudios, deben asistir a los distintos talleres de oficios, que el programa dicta desde la Universidad Nacional de Entre Ríos, CAFESG, y desde la propia oficina de Empleo, entre los cuales este año se agrega el de administración empresarial, no obstante, según se precisó, en ningún momento se deja de insistir al beneficiario con la opción de culminar sus estudios primarios y secundarios
Herramientas de inserción laboral
Una vez concluida la etapa de talleres, los beneficiarios tienen dos opciones destinadas a insertarlos en el mundo laboral; la primera es la de “Entrenamiento laboral” que viene a ser una pasantía donde el joven trabaja 4 horas en una empresa privada y su salario lo paga el Ministerio de Trabajo, mientras que el empresario solo debe abonar el seguro y monotributo social. Si finalizado el plazo de la experiencia la empresa decide tomar en relación de dependencia al pasante, el estado le cubre el sueldo durante el primer año con todas las cargas sociales.
En esta modalidad, hay actualmente 50 chicos de Concordia que cumplen su entrenamiento en un Hotel, una casa de repuestos de automotor, una fábrica de plásticos, y una casa de artículos de electricidad.
Sin embargo, pese a las importantes bondades que el programa ofrece a los empresarios privados, la escasa cantidad de jóvenes (en relación al total) que pueden acceder a este tipo de pasantías está directamente relacionada con la negativa de los empresarios locales en participar del programa.
Según los funcionarios del área, esto se explica por una cuestión de cultura, y por una cuestión de claridad fiscal. Ya que para participar del programa es indispensable que la empresa tenga sus números en orden y sus empleados en blanco.
Microemprendimientos
Pero hay una opción más, que viene a ser la solución a la falta de cooperación de la patronal privada, y es la de que los jóvenes monten su propio proyecto, para lo cual el Ministerio los ayuda con un capital inicial no retornable de hasta $15.000. en este caso, el beneficiario es supervisado luego de la entrega para garantizar que el dinero fuera invertido en el proyecto previamente aprobado y de no ser así, se exige la retribución del dinero.
Increíblemente, esta opción, es la menos popular, y en la historia del programa, que se aplica en concordia desde 2009, solo un beneficiario optó por el microemprendiomiento.
¿Por qué no funciona?
Una vez repasado las diversas opciones, resta preguntarse porque un programa de estas características no logra resolver el problema del desempleo juvenil, que vale señalar, en concordia existe pese a las gacetillas enviadas por el ministerio de Trabajo de la Provincia.
Al solo efecto de echar claridad a esta contradicción, bien vale aclarar que los valores de pleno empleo que el Ministro Smaldone envía por correo electrónico a los medios de toda la provincia, se basan conforme a los estándares internacionales de medición de este guarismo, en el sector de la sociedad que no posee empleo y no ha salido a buscar empleo en la última semana. Es decir, una persona que no tiene trabajo pero tampoco lo busca no es registrada como desocupada. Y bien vale aclarar que esa cifra se incrementa si se tiene en cuenta que muchos solo tiene empleos ocasionales
Conciencia de las bases
Una de las posibles explicaciones, nos la da el propio personal de la dirección de Empleo Municipal, que sostiene que “la mayoría de los chicos solo perciben los $450 durante los dos años y después siguen igual, lo toman como un subsidio, para pagarse la olla, pero hay otros, que tienen la conciencia de aprovecharlo para no tener que cobrar más planes sociales, que quieren conseguir un trabajo, o bien seguir estudiando son en su mayoría los que ingresan a los entrenamientos o continúan estudiando en el nivel terciario”
Con esto, se entiende que al menos en este aspecto, la falla del programa pasa por la falta de conciencia de los sujetos beneficiarios, que como consecuencia del desgarramiento del tejido social, infame legado del modelo neoliberal iniciado en los años de la dictadura militar y profundizados en el gobierno de Carlos Menem, no logran aprovechar el programa para insertarse laboralmente, a causa de la falta de cultura de trabajo, falta de sentido de necesidad de un empleo o simplemente incapacidad para comprender los conceptos vertidos en los talleres, como resultado de una mala alimentación y educación inicial.
Este es quizá el más cruel de los causales, el más difícil de combatir, porque obedece a patrones de criterio culturales fuertemente arraigados que aún hoy son apuntalados por la vieja figura del puntero, reconvertido a partir de la deformación de programas que fueron concebidos para eliminarlos del esquema de organización social o territorial.
Torcer esta resistencia cultural al cambio de época, requiere de una labor coordinada en las distintas dependencias estatales, ONGs y organizaciones sociales, para ir fortaleciendo una conciencia colectiva, cooperativa, y creativa que se imponga a la lógica individualista del “toma y daca”, y la “del que no llora no mama y el que no afana es un gil”.
Pero esos procesos llevan años, décadas, no se hacen de la noche a la mañana.
La conciencia empresaria
De la misma manera, que se requiere mayor conciencia de las bases, se requiere también mayos conciencia nacional por parte del empresariado, que cómo lo destacan los funcionarios, no participan de este programa porque son evasores o porque no comulgan con la idea de trabajar en conjunto con el Estado. en este sentido, y contrariamente a lo que se esperaría, son más afectos a la contratación de y participación del programa las grandes firmas de capitales foráneos que las empresas locales o provinciales.
respecto a este tema, Griselda Jachú, personal de la dirección de empleo, apuntó que: “Las empresas que han venido de otras ciudad des si interactuan con la oficina mucho más, acá se solicitaron datos para supermercados Día%, Vea, también vino una egresa para un ploteado del banco Galicia, el empresariado de Concordia no lo hace, lo hacen sí las empresas que vienen de otras ciudades porque en otras ciudades como Buenos Aires y Rosario funcionan muy bien las oficinas de empleo”
Trabajo de campo
Pero sin duda donde la falta se hace más evidente es en lo que respecta al trabajo de campo.
«El primer año lo hicimos a través de presidentes de comisiones vecinales y punteros y fue un desastre, se lo daban a los parientes y el resto de la gente ni se enteraba» señaló Jachú: «Al año siguiente hicimos folletos y salimos a promocionarlo casa por casa, y ahí hubo muchas más inscripciones» agregó la mujer para luego aclarar que «hoy por hoy basta con las publicaciones en los medios locales para que se presenten los chicos»
El punto es, que sin un previo trabajo de campo, lo que ocurre es que muchos jóvenes, quizá los que más necesitan de esta ayuda, no se enteren o no se inscriban. Según afirma Ramón Pérez, director municipal del área, la oficina no cuenta con suficiente personal para hacer un relevamiento de estas caracteristicas, el que supone, debería hacer la secretaría de Desarrollo Social.
Es decir que hay, sino una falla, al menos una desinteligencia, en la parte que en teoría debería hacerse antes de la implementación del programa, es decir en la recolección de datos de estado de situación de los sectores más vulnerables, a los fines de direccionar las políticas en ese sentido.
Es por esta razón que después los beneficiarios no pueden capitalizar la experiencia del programa, o que el programa no pueda ponerse al servicio de personas en posición de aprovecharlo, o lo que sería más satisfactorio, que se establezcan políticas previas que preparen a todos los jóvenes para poder aprovecharlo.
Este problema es básicamente la falta de trabajadores sociales en la ciudad, la “naturalización” de ciertos cordones de pobreza a los que se refiere simplemente con el término de “pobreza estructural”, y la sustitución de esa figura sustancial para la real aplicación de los programas, por la de los punteros barriales.
Esta problemática, claro está, escapa a la órbita de la oficina de empleo, y tiene su génesis en la estructura hasta la fecha no desmantelada que el neoliberalismo edificó en los 90´desde las carteras de acción social sobre todo; y es que estas relaciones de poder escapan a lo que administrativamente pueda determinar el estado municipal, toda vez que cuentan con sustento económico de otras carteras estatales o incluso privadas.
A a su vez, como ya lo ha graficado en otros informes DIARIOJUNIO, la Municipalidad no cuenta con un plantel profesional de trabajadores sociales que pueda hacer ese trabajo, por lo que termina dependiendo de estas estructuras, cómo único nexo con los barrios.
Esta realidad se evidencia en la problemática ya planteada en otra nota de DIARIOJUNIO, respecto de la falta de alternativas para las meretrices, a partir de la implementación de cierre de prostíbulos.
Ver nota: http://www.diariojunio.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=53605
Consultado por este tema, y de la posibilidad concreta que el municipio oriente estos programas para las chicas que están en edad de percibir los beneficios del programa jóvenes con más y mejor trabajo, el titular municipal del área, Ramón Pérez aseguró que, la razón por la que esto no se hacía, era justamente porque no había registro, no había base de datos es decir, no había trabajo de campo.
“Es el área de desarrollo social el que debe detectar esas demandas y remitirlas” señaló Pérez.
Sin dudas, no hay sumas redondas en este tema complejo por la cantidad de factores que hacen que no pueda tener éxito. No obstante, lo que si puede apreciarse, es la notable diferencia de resultados que este mismo programa tiene en regiones donde el rol del trabajo de campo lo hacen organizaciones sociales o directamente profesionales en trabajos social. Un claro ejemplo del primero de los casos, es el desarrollo que este tipo de programas, así como el Argentina Trabaja y las cooperativas de trabajo de autoconstrucción tienen en la provincia de Jujuy, a partir del trabajo de la Organización Tupac Amaru.
En conclusión, es la resistencia del modelo neoliberal, que aún no termina de morir, la que tergiversa los programas concebidos para abolirlo, y es cultural pero también es lucha por la acumulación de poder, y es incluso en nombre del modelo Nacional y Popular que se boicotean las herramientas del proyecto nac & pop. Habrá que ver hasta qué punto es posible esa dialéctica evolutiva del modelo que genera su propia antítesis; si es que acaso uno acaba con el otro definitivamente, o si seguiremos viviendo eternamente en el laberinto pendular del que no podemos salir desde la guerra civil entre unitarios y federales.