Según los manifestantes, las restricciones de movimiento y comercio son una reacción exagerada al brote de coronavirus y las severas restricciones para ejercer actividades económicas están perjudicando a los ciudadanos. Los funcionarios del sector salud advierten que levantar las medidas podría propagar la infección.
En Michigan, Ohio, Carolina del Norte, Minnesota, Utah, Virginia y Kentucky ha habido manifestaciones al calor de consignas tipo: “Distanciamiento social = Comunismo”; “Mi cuerpo, mi elección” (con el dibujo de un barbijo tachado); “Dame Libertad o Dame Muerte”. Todo este escenario lamentable y atroz se da luego de que Estados Unidos haya reportado su mayor número de muertes diarias el jueves pasado, registrando 4.591 muertes en 24 horas. El país norteamericano tiene el mayor número de casos y muertes en todo el mundo: más de 672.200 infecciones confirmadas y 33.000 muertes hasta el 17 de abril.
Concebido para garantizar las libertades individuales, el liberalismo no tiene las respuestas para los problemas que se presentan en una crisis como la actual. Una crisis cuya solución no está en el individualismo sino apelando a la conciencia ciudadana, la solidaridad, el control y la organización de la sociedad.
En el escenario actual, lo que algunos hagan con su libertad individual puede afectar a otros y entonces la decisiones prioritarias tienen que ser las que se orienten al bienestar de la comunidad. Las salidas a estas crisis excepcionales -como las guerras o las pestes- suelen ser con soluciones excepcionales; y en este mundo marcado por el individualismo, la solución excepcional al problema excepcional de la pandemia es la comunidad organizada. Es decir, que se deben priorizar las decisiones que hacen a la organización de la comunidad en busca de su salvaguarda y algunas libertades individuales deberán quedar sometidas, hasta que la tormenta pase, al interés colectivo.