Por razones laborales Luciano Torres de un año, estaba pasando la tarde del sàbado en la casa de su abuela ubicada en la cortada General Medina y Odiard en el barrio Independencia, en un descuido el bebé cayó dentro de un piletín y sufrió la asfixia por ahogamiento. Cuando lo encontraron luego de algunos minutos, fue trasladado al hospital materno infantil, Ramón Carrillo, donde hicieron todo lo posible para reanimarlo pero el niño ya estaba sin vida.
La policía efectuó los peritajes de rigor en la vivienda para determinar còmo había ocurrido el terrible accidente y el juez de turno dispuso la práctica de un examen forense cuyo resultado, efectivamente, fue el ahogamiento.