La empresa trabaja en un campo ubicado en cercanías de Villa Adela. Para llegar, hay que desviarse a la izquierda en el acceso sur, frente a la arrocera “Dos Hermanos”, y transitar 3.000 metros por un camino de tierra que lleva a la ruta Nº 14. Giles recordó que al llegar, echaron a varios empleados. “Como no podemos andar corriendo a través del campo, logramos constatar 27 trabajadores”, señaló a “Despertá con nosotros” (FM Activa). Una vez que chequearon el Nº de CUIT, constataron que la empresa está inscripta impositivamente. Pero la sorpresa fue que descubrieron que la firma solo tenía un trabajador registrado. “No sabemos si es un administrativo, el encargado o quien. Pero la realidad es que los 27 están en negro”.
Giles no dudó en asegurar que hay más trabajadores en esa condición, pero que no revelan su situación por temor a perder el trabajo. Por lo que optaron por seguir el consejo de uno de los encargados y huyeron del lugar atravesando un portón que se encuentra en los fondos de la propiedad que comunica a la ruta nacional Nº 14.
La Dirección intimó a la empresa regularizar la situación de los jornaleros. No obstante, 12 de los 27 trabajadores descubiertos fueron despedidos de inmediato. “Todavía no han podido cobrar y creo que hoy le iban a pagar”.
El encargado de Trabajo lamentó que el campo donde trabaja la empresa hay sido arrendado a un tercero. De lo contrario, tendrían “de donde agarrarse para una futura acción”. En cambio, al ser arrendado la empresa tiene la posibilidad de: “levantar la cosecha, levantar todo, se van y nos dejan a nosotros con el problema”.
Esa hipotética situación le dio pie a Giles para analizar el escenario pos-cosecha. Primero, dijo no tener inconvenientes en que lleguen jornaleros de otras ciudades a trabajar en la cosecha. Pero el problema radica en que clavan “cuatro tablas y se quedan a vivir y la sociedad de Concordia tiene que soportar el mantenimiento de toda esa gente”.
Teniendo en cuenta que la cosecha del arándano finaliza el 15 de diciembre, Giles se preguntó que opción laboral tienen hasta la nueva cosecha. “Por eso yo defiendo a la citricultura que es todo el año, o a cualquier otra actividad”.
“En Gualeguaychú también han encontrado trabajadores en negro de Buenos Aires. Todo eso lleva a que uno se rebele contra estos señores porque solamente vienen a levantar riquezas”. Giles explicó que un trabajador de arándanos le insume de costos al productor entre $ 52 y $ 55 con cargas sociales. “Imagínense, el año pasado le estaban exigiendo que sacaran entre 14 y 15 kilos por trabajador; hoy le están exigiendo entre 16 y 18 kilos; imagínense lo que junta la empresa para sí. No hay una redistribución de la riqueza, acá no queda nada, sólo el jornal del trabajador y lo demás?”, se preguntó.