“Con esta ley dejamos atrás un vacío legal con respecto a las practicas quirúrgicas contraceptivas, ya que si bien las mismas no estaban prohibidas, su aplicación quedaba librada a la opinión de los distintos hospitales”, señaló la autora del proyecto, agregando que “con esta ley avanzamos en considerar a cada ser humano como un agente moral autónomo”.
La ley contempla un formulario de consentimiento informado, tanto para la ligadura de trompas como para la vasectomía, donde se brinda toda la información pertinente acerca de las características y el sentido de la intervención quirúrgica, sus complicaciones y contraindicaciones, la existencia y eficacia de los métodos transitorios.