La cantante, que lograra su consagración en Cosquín en 1997, se transformó en poco tiempo en una de las exponentes mayores de la nueva camada del folclore.
A su primer trabajo grabado, «Poncho al viento», se sumaron otros varios, como «A mi gente» o «Yo sí quiero a mi país», todos con muy buena aceptación del público.
Su crecimiento artístico es innegable. «Uno debe crecer como persona y también como artista. Es natural», nos dijo en comunicación telefónica, al tiempo que agradeció «la forma en que me recibe la gente».