Amigos, familiares y ciudadanos que también esperan celeridad de la Justicia en otros casos de relevancia y notoriedad social, se convocaron para pedir justicia por Silvio Diez y pedir un cambio en la carátula de la causa para que la misma sea considerada como un “Crímen de odio” y no un homicidio simple en el contexto de un robo.
Natalia Palacios, directora del grupo de teatro el Furgón, al que Silvio Diez concurría hace alrededor de 5 años, habló con DIARIOJUNIO, no sin antes aclarar que su profesión es la de Técnica en Acompañamiento Terapéutico y su especialización es en el área de Salud Mental, para afirmar que “todo me mostraba que Silvio no tenía ningún indicador de ser una persona con personalidad suicida. Tampoco era una persona agresiva, era incapaz de hacerle daño a alguien y también me consta que no era una persona que alguna vez se haya autolesionado. Tampoco que estuviera atravesando un cuadro depresivo. Por eso, desde un principio, estábamos convencidos que su muerte se trataba de un crímen. Por otro lado, teníamos un dato importante dentro del grupo porque él había contado que esa noche se iba a encontrar con una persona que conocía, que él lo mencionaba como un “chongo”, como se suele decir, pero él demostraba mucho entusiasmo en esa relación y estaba muy contento de poder encontrarse con esa persona. Más allá de eso, después él era muy reservado sobre los detalles, sobre su vida privada.”
“Por la forma en que le dio muerte no tenemos dudas que se trató de un crímen con alevosía, con saña, sobre todo por lo que hizo después, que no es un dato menor, el hecho de que le haya puesto un colchón encima y lo prenda fuego. Pero además, tenemos otro dato y es que este asesino ya habría matado a otra persona con la misma orientación sexual que Silvio. Es por eso que reclamamos el cambio de carátula con tanta seguridad. Todo esto que decimos lo podemos afirmar ante la justicia. Se podría decir que el perfil de este asesino es buscar a personas de orientación sexual disidente y en estado de vulnerabilidad”, afirmó Palacios, una de las organizadoras y convocantes del acto de esta tarde.
“Nosotros estamos convocados principalmente porque queremos un cambio de carátula. Por ahora el fiscal ha imputado al sospechoso por un homicidio agravado en ocasión de robo agravado en curso real. Es decir que parece como que este asesino pasaba justo por ahí y entró a esa casa a robar. Sabemos que no es así. Este fue un crimen premeditado y con ensañamiento. Nosotros confiamos en el fiscal, sabemos que tiene buena reputación por diferentes casos que ha llevado adelante en la ciudad por eso es que planteamos este pedido del cambio de carátula.”
Por su parte, Darío Perez, del área de Diversidad Sexual de la Municipalidad de Concordia, presente en el acto, volvió a remarcar la importancia de que el caso se enmarque en un “Crímen de odio”. “Sería la segunda vez en la provincia. El único caso hasta ahora se dio en Paraná, el año pasado, con el asesinato de una compañera trans”, recordó.
“El asesinato de Silvio está caratulado como un homicido simple en el contexto de un robo. Pero estamos ante un asesino reincidente, un mataputos que estaba libre. Una persona que al parecer tiene el morbo o el hobby de matar personas por su orientación sexual. Este individuo ya tiene antecedentes y justamente contra una persona con la misma orientación sexual que Silvio. Por eso estamos pidiendo el cambio de carátula. Si dejamos que esto se transforme en un homicidio agravado por robo, en cinco o seis años nos vamos a encontrar de nuevo con esta lacra, por eso vamos a ir con todo para que se incluya la figura del crimen de odio, de alevosía, para que asesinos de esta calaña sean condenados a cadena perpetua”, expresó el funcionario.
Pérez también explicó que “Muchas veces los compañeros del colectivo no pueden expresar su orientación sexual en su casa o en otros ámbitos por temor, por ignorancia, por prejuicios, por falta de madurez en la sociedad para la aceptación y el respeto hacia la diferencia. Entonces hay gente retorcida que aprovecha ese estado de soledad y vulnerabilidad de muchos compañeros que, por estas aristas particulares, suelen tener encuentros y relaciones de incógnito, en secreto, a escondidas. Estos individuos se aprovechan de la situación para extorsionar, pedir plata, para robar y maltratar. Eso pasa y la justicia debe saber que no es culpa del colectivo sino de una sociedad que muchas veces los empuja a ese tipo de relaciones. La justicia tiene que entender estas cosas, tiene que capacitarse para estos casos. No podemos seguir mirando las cosas como hace 20 años. Estamos ante un asesino que no respeta las libertades individuales, las orientaciones sexuales disidentes y que actuó con saña, aprovechándose de la vulnerabilidad de Silvio. Estamos acá porque no queremos que haya más Silvios y no vamos a parar hasta que este asesino tenga la mayor pena porque su crimen tiene un mensaje de odio y prejuicio hacia la sociedad».