Los focos robados son todos los pertenecientes a las partes inferiores de los semáforos. Se desenroscaron los acrílicos y luego los focos, llevándose ambos elementos como botín. Lo mas llamativo es que el ilícito –que fue calificado como “vandalismo puro” por funcionarios municipales- se produjo, primero, en un sector de la ciudad donde, mas allá de la hora, siempre hay algo de tránsito (incluso 9 de Julio y Alem está muy cerca de dos de los boliches bailables mas importantes de la ciudad) y, consecuentemente, la posibilidad de que alguien haya visto que se los estaban sustrayendo. Y segundo, el hecho de que para robarlos, quien o quienes lo hicieron, se debieron detener en un vehículo al pié de las columnas de los semáforos y desde un techo del un rodado o la caja de una camioneta, operar con comodidad en la extracción de los elementos, y nadie, aparentemente, habría visto nada.