La diputada elaboró una iniciativa para desalentar la contratación de chicas que sólo exhiban su físico en eventos organizados por el sector público. A la par, trabaja en una normativa para dar un marco legal a la actividad. Para Romero, aunque muchos no lo registren de esa manera, la situación constituye "una agresión y un uso grosero del cuerpo de las chicas". Por eso, considera necesario no propiciar "la naturalización de roles estereotipados que colocan a la mujer como un ser sin pensamiento y sin capacidad de promover un producto o evento a través de la palabra y el conocimiento".
“Es necesario que se las sustraiga, de esa posición de objetos de exhibición para transformarlas en sujetos, capaces de desarrollar dignamente la actividad", propuso Romero, con la adhesión de las firmas de sus pares oficialistas Laura Stratta, Leticia Angerosa, Emilce Pross y Estela Almirón, de la radical Felicitas Rodríguez y de los socialistas María Emma Bargagna y Lisandro Viale.
Hay escuelas de modelos que sirven de nexo a la hora de contratar promotoras, ofreciendo a las jóvenes que allí se forman. También hay agencias publicitarias que montan stands, hacen publicidad en la vía pública y, entre otros servicios, brindan la contratación de promotoras. A las empresas les cobran en promedio 300 pesos por hora por chica, y las trabajadoras reciben entre 100 y 200 pesos por la labor. La diferencia queda para la agencia, que es la que se ocupa de la ART, los impuestos y demás cuestiones legales.