Cinco años más tarde, el 27 de septiembre de 1997 (gobierno municipal de Pedro Moix), el Centro de Actividades Económicas de Chajarí (CAECh) interesó al municipio, al Aero Club y a posibles inversores, acerca de reflotar y dar continuidad al proyecto termal de esta ciudad, surgido por la Ordenanza antes mencionada. El 16 de diciembre de ese año, por Decreto Nº 615/97, se declaró de interés público municipal la conformación de una sociedad anónima que encare el proyecto. Una semana después, el 23 de diciembre, quedó conformada una empresa denominada “Termas Chajarí SA”, la que incluía a 42 inversores, quedando su Directorio conformado por Oscar Fernández, Ignacio Scatolaro y Jorge Giacomelli, entre otros. La empresa realizó estudios de prospección geológica a través de la contratación de técnicos, aunque no llegó a comenzar la construcción del emprendimiento.
En el año 2000, la construcción de un complejo termal en Chajarí comenzó a tomar cuerpo. Más aún, ese fue el año de las concreciones. La decisión de Tisocco, nuevamente intendente, fue fundamental en este proceso. A 128 años de la fundación de la ciudad, el 28 de mayo de 2000, se inició la perforación del pozo. El 21 de agosto de 2000 fue un día histórico para Chajarí. A la 1:30 comenzó a fluir el agua termal a razón de 374.000 litros por hora. La profundidad del pozo: 811 metros. La temperatura del agua: 40º.
Finalmente, el 4 de noviembre de 2001 el complejo termal quedó oficialmente inaugurado. Un inmenso paso hacia el futuro había sido dado.