En el recorrido por las calles de la ciudad, al sonar de bombos y tambores, se pedía el acompañamiento al intendente. La convocatoria, formalmente llamada “contra la violencia, los golpes institucionales y en defensa de la democracia”, no logró una concurrencia importante. A las 20:30 llegó Rossi a la casa del Partido Justicialista. El intendente estaba visiblemente abatido y pudo apreciar la escasa convocatoria.
Un grupo de 50 concurrentes, al aproximarse al Sindicato de la Carne, -en ese momento se encontraban reunidos el grupo de ciudadanos auto convocados-, se detuvo y comenzó a insultar hacia el edificio. Desde el interior no hubo reacción ni respuesta alguna a los gruesos calificativos.
Según dicen los conocedores de la realidad que vive Santa Elena, Rossi está desorientado, confundido, ya no sabe que hacer, “¿Por qué la gente no me responde como en otras épocas?”, les dice a sus íntimos allegados.