¿A que pude temer un gobierno si tiene las cuentas claras?. No se puede argumentar que los controles entorpecen la gestión, que se necesita rapidez y eficiencia y que la burocracia de los controles conspira contra ellas. Ese es el mito, creer que los controles no facilitan la gestión, entorpeciendo al gobierno. Es justamente lo contrario, en el nombre de la rapidez y eficiencia se compra caro y mal. Y los argentinos tenemos una larga lista de actos de gobierno con sobreprecios.
El Estado debe ser esclavo de la ley, y estas se han hecho para que sean cumplidas por todos los ciudadanos de esta provincia y el ejemplo lo deben dar primero, quienes detentan el poder que son además los guardianes de estas leyes. ¿Que quedaría de un país o una provincia si esto no fuera así? El Autoritarismo.
El Poder Ejecutivo no puede respaldarse en la falta de reglamentación de este artículo de la Constitución Provincial para anular esta resolución. Esto es culpa exclusiva de quienes ejercieron el poder desde que se reformó la Carta Magna en el año 2008 hasta hoy, donde, por inacción del Poder Legislativo, es el Poder Ejecutivo, de acuerdo al art. 281 de esta Constitución reformada, quien debe hacerlo, y si este no lo hiciere es el mismo órgano de contralor quien debe hacerlo, como lo hizo en la Acordada 284/16 .
Por eso llama la atención que un gobierno legítimamente elegido tenga impulsos antidemocráticos tratando de evitar controles, como en este caso lo hace con el Tribunal de Cuentas, Institución fundamental en todo gobierno Republicano. Espero que el gobierno que encabeza el Contador Gustavo Bordet recapacite y no contribuya a esta oleada de sospecha y malestar que está viviendo nuestra
América Latina donde el negociado y la corrupción son factores predominantes de la gestión política.
Es cierto que para hacer política hay que tener recursos, hay que tener plata, lo que no podemos admitir es que para tener plata hay que hacer política.