Neri Bouvet, propietario de una estación de servicio ubicada sobre la Ruta 135, entre la ciudad de Colón y el puente Internacional «General Artigas», se mostró opuesto a la medida que perjudica directamente a su negocio, pero también a otros comerciantes de la zona: «La gente que venía a cargar combustible acá también hacía compras, comía y recorría las diferentes alternativas que ofrecía la Argentina, ahora es probable que ni se moleste en cruzar el puente», señaló Bouvet.
Los nuevos precios se fueron fijando en función de cada frontera, es decir que serán costos similares a los que rigen en cada país limítrofe. En el caso de Entre Ríos se trata de Uruguay, por eso colocaron el gasoil a 3,004, «desde las 0 horas, cada extranjero que quiera cargar lo debe hacer en un surtidor especial que nos colocaron exclusivamente con ese valor», señaló Bouvet.
De por sí la aplicación es compleja, ya que las estaciones deben destinar un surtidor para cada producto que vaya entrando en vigencia, lo que hace que haya expendedoras que estén con mucha complicaciones porque no tienen cantidades suficientes de bocas para hacer el precio diferenciado y para el consumo normal. «Y hay que tener en cuenta que, con ese precio, el surtidor va a estar más de adorno que otra cosa, porque creo que se va a utilizar muy poco», afirmó el comerciante de Colón.
Quienes no cumplan con la aplicación diferenciada de precios tendrán importantes multas que irán del precio equivalente de 500 hasta 150 mil litros de combustible.
Para el 31 de agosto está previsto que se aplique el mismo sistema con las naftas, aunque todavía sujeto a algunas modificaciones, por lo que podría hacerse una excepción.