Una vez publicado el informe final de impacto ambiental acumulado, cosa que ocurrirá seguramente este jueves, la consultora canadiense Hatfield habrá de analizarlo para determinar si se implementaron las 70 recomendaciones que en abril había planteado introducir. Como se estima que ello ocurrió, seguramente la consultora aprobará el informe final.
A partir de allí, el proyecto queda en condiciones de ser elevado a los directorios inmediatamente, aunque no podrá ser tratado hasta 30 días después de publicado el informe ambiental, con lo cual podrá ser considerado a partir del 14 de noviembre.
En cuanto a la instrumentación de las dos operaciones, hay diferentes mecanismos.
Lo que es estrictamente crédito corresponde a la Corporación Financiera Internacional. Se trata de créditos por un total de 150 millones de dólares que tienen dos componentes: el llamado crédito A, que otorga directamente la CFI por un monto de entre 80 millones y 90 millones de dólares, y el llamado crédito B, que otorga un sindicato de bancos internacionales, de entre 60 millones y 70 millones de dólares.
Migas
Lo que es garantía de inversión corresponde al MIGA. En este caso, inicialmente Botnia solicitó garantías por 300 millones de dólares y se maneja que este monto podría aumentar poco antes de llegar al directorio hasta 450 millones de dólares.
El MIGA tiene como misión promover la inversión extranjera directa en los países en desarrollo, es decir, la inversión en proyectos productivos y de infraestructura y actúa como una especie de seguro.
El seguro cubre cuatro grandes áreas: restricciones a la transferencia de dinero, expropiación, guerra e inestabilidad civiles y ruptura de contratos.
Su efecto es que, al otorgar garantías, ayuda a las empresas inversoras a obtener financiamiento de los bancos internacionales.
La CFI y el MIGA tienen directorios separados, aunque generalmente integrados por los mismos directores. Y para el caso de las operaciones con Botnia, ambos directorios se reunirán en forma conjunta.