La versión de los hechos que ofrecen la abogada Sara Esper y la campesina y comunicadora comunitaria Lucía Ruiz, difieren sustancialmente de versiones como las de Clarín que apuntan contra los manifestantes a quienes acusan de haber querido quemar vivos a policías.
Ayer la Policía difundió la noticia de que la fiscal Lorena Martínez pidió la detención de ocho manifestantes acusados por tentativa de homicidio. Esta información fue replicada por TN y Crónica, y por algunos diarios de los que se editan en Buenos.
Sin embargo, Sara Esper dijo anoche que la fiscal desmintió esa información difundida en estos medios. Los títulos son algo así como "Buscan a piqueteros por agredir a policías". Antes los títulos hablaban de "wichi" (a cuyo pueblo pertenecen los indígenas de la zona) que habían agredido a policías.
Por lo que pudieron averiguar algunos colegas salteños que se comunicaron con DIARIOJUNIO, las cosas no ocurrieron así.
Cuentan que hubo sí manifestantes exaltados pero la agresión la empezó la Policía. Y luego de chocar con la Infantería, la mayor parte de los manifestantes, que habían ido con chicos, escaparon escondiéndose en el monte.
Esto lo contó el secretario de Gobierno de la Municipalidad de Morillo, Luis Illesca, y también el diputado provincial Ramón Villa, además del relato de Lucía Ruiz, y de Sara Esper y Angela Díaz.
En cuanto a lo de que los wichi agredieron a los policías, para quienes conocemos a ese pueblo, no es necesario averiguar para saber que jamás cometerían un acto de agresión como el que se dice, afirman periodistas de esa provincia.
Es que, algunos medios llegaron a afirmar que “wichis quisieron quemar vivos a policías”.
Lo que los medios están haciendo con este tema es vergonzoso: en Salta capital una radio muy conocida le dio voz al ex intendente de Morillo, actual diputado y reelecto intendente, Atta Gerala para que afirmara que los manifestantes eran enviados por la actual intendenta, Marcela Carabajal (docente y campesina), y que habían ido con la expresa intención de agredir y generar un caos.
Lo que sabemos aseguran los colegas, son tres cosas: que los reclamos por trabajo venían desde que comenzó la obra (hace ya meses) y que la expectativa por puestos de trabajos fue generada por los propios funcionarios gubernamentales de Salta y la empresa, que para convencer a los campesinos y wichi a autorizar el paso del gasoducto les hablaron de la oportunidad de trabajo (aunque nunca se dice que el cupo es limitado y que es un trabajo temporario).
Lo tercero sabido es conocido: en el norte hay mucha demanda de trabajo, desde que fueran privatizadas YPF y Gas del Estado, que eran las proveedoras de trabajo en el lugar.