“Cuando la sociedad está sumergida en la inseguridad, cuando es necesario que cunda el buen ejemplo, vemos estupefactos que de las más altas esferas de responsabilidad en la cosa pública, se cometen delitos, y que quienes tienen el deber de dar la respuesta paradigmática no la dan.
La Sentencia de la causa ACISER, de ello se trata, donde aparecen implicados importantes funcionarios públicos de extrema confianza del Gobernador y del partido en el Gobierno; debió ser ejemplar, ejemplar en su proceso y ejemplar en su sentencia, para beneficio de una sociedad que espera todavía una reacción positiva de la clase política. Nada se puede esperar de un largo proceso donde el tiempo desdibuja la verdad y donde sin rubor aparece la pasión política desbordándolo, contaminándolo.
Se habría confirmado que los fondos fueron sustraídos para beneficio de la campaña del Partido Justicialista; nada se ha dicho acerca de la devolución del dinero robado; se pierde un millón de dólares que nadie reclama, da la sensación que desde el inicio se hubiera descartado la devolución, como si se tratara de dinero sin dueño.-
Aquí cabe esta pregunta. ¿Acaso no saben los que ejercen el poder público la obligación de custodiar, cuidar, los bienes públicos (El caso del dinero robado)?. ¿Acaso no sabemos que cuando alguien atenta contra ellos, el estado por medio de sus órganos debe reprocharle severamente a los autores y hacer que se repare los daños causados? ¿Acaso no sabemos que la impunidad realimenta el delito es decir anima a otros a que delincan?……-
Este caso como otros tantos donde algunos delincuentes pasan como si nada hubiese sucedido, nos tendría que hacer pensar que alguna vez deberíamos decidirnos desde los poderes públicos, a cumplir acabadamente la obligación de garantizar la seguridad de la vida y los bienes de las personas y del estado.-
No se gobierna bien cuando ante hechos como el que aquí nos ocupa la reacción del estado por medio de sus poderes no es lo suficientemente firme, seria y severa como para llevar a la convicción de los que tienen predisposición al delito que deben abstenerse de atentar contra la sociedad. De esta omisión alguien debe hacerse cargo.-
Este proceso en gran medida ha servido para disimular la verdad, mediante la utilización de algunos chivos expiatorios. En definitiva, creemos que la cuestión evidencia que sufrimos un mal mucho más grave y profundo que el explicitado en el proceso en cuestión y que de esa realidad nada se ha dicho.-
Por último hacemos notar que si seguimos por este camino irremediablemente vamos hacia el infierno. En el oficialismo hoy recae la mayor responsabilidad, no puede desentenderse ni demorarse en excusas porque estas no valen ante un mal tan grande. Si la dirigencia no comprende este desafío y actuamos en consecuencia todo estará perdido. Todavía hay tiempo para detenernos y decidir parar este proceso decadente e iniciar el camino de la reparación”.