El decreto Nº 398/2.011, firmado por el intendente Gustavo Bordet y el secretario de Gobierno, Guillermo Cabnaglia, fue fechado el 23 de febrero pasado. En el texto, el Ejecutivo procede a aceptar la renuncia y solamente agradece al citado profesional por la “dedicación, responsabilidad y dedicación puesta de manifiesto en el cumplimiento de las tareas y funciones que le fueron asignadas oportunamente”.
Consultado el presidente del Concejo, Giampaolo dijo que se vieron sorprendidos porque la renuncia se produjo cuando el Concejo venía trabajando en la necesidad de fortalecer la Fiscalía. “Un solo fiscal ya era como insuficiente y resulta mucho más plausible reforzar el sistema”, indicó. Además el edil aseguró que desconocen los motivos de la dimisión. “Pessolani envió directamente una nota al Ejecutivo municipal y no lo comunicó formalmente al Concejo”, explicó.
De ahora en adelante, Giampaolo entiende que corresponde la elevación de un reemplazante. El Concejo, en este caso, debería avalar o rechazar la designación. “Es el órgano que tiene la facultad y la potestad para decidir este tema”, indicó. “Estamos esperando ver cuales van a ser los próximos movimientos del Ejecutivo al respecto”, indicó. “Es un tema que debería tratarse en el cortísimo plazo porque la figura del fiscal de faltas es una figura muy importante para la actividad diaria del Juzgado y su designación urge”, explicó.
El fiscal representa al municipio y tiene a cargo la investigación y el seguimiento de las faltas. “Ante la detección de una falta, por ejemplo, la invasión de una vereda el fiscal debe mover el procedimiento e investigar si está contraria a la normativa e iniciar las acciones para que cese esa invasión”, señaló.
“Cuando no existe un fiscal, es como que el juez de faltas, tiene que asumir los dos roles: el de investigar y el de resolver”, explicó Giampaolo. En cambio, con el sistema actual es quien resuelve, ante la presentación del fiscal y de la defensa del infractor, si se cometió una falta y cual es su sanción. “Es la división más moderna de los procedimientos judiciales y administrativos”, indicó.
La designación de Pessolani fue realizada en la gestión de Juan Carlos Cresto y la ratificación en el puesto del Concejo Deliberante generó polémica porque se realizó en agosto de 2007, a pocos días de terminar el mandato del intendente anterior. Además, algunos de los ediles recordaban en esa sesión que habían trabajado para que en ese lugar sea designado Enrique Hourcade, el anterior fiscal. Otros reclamaban que la designación se llevase a cabo mediante concurso abierto.
“Este gobierno está en franca retirada y me parece una falta de respeto que se esté nombrando gente hasta último momento”, señaló en esa sesión la concejal Mireya López Bernis (PJ). La ratificación “afecta un cargo que podría ser elegido por la futura gestión”, agregaba la concejal que ahora reviste en las filas del Peronismo Federal.
Incluso, el actual intendente decía en ese momento, antes de asumir, que: “no podemos aceptar este festival de nombramientos”. Luego sostuvo: “voy a reunirme con el intendente Cresto para solicitarle que no se realicen más designaciones que puedan afectar mi gobierno”. Y que cada designación sería revisada más adelante. No obstante, Pessolani siguió como fiscal tres de los cuatro años de la actual gestión y decidió renunciar por motu propio.