En el año 2003 los docentes nucleados en CTERA venían luchando desde hacía años para lograr que los gobiernos entendieran la importancia de alcanzar un presupuesto destinado a la educación que llegara al 6 % del PBI.
Ese porcentaje se logró en tiempos del kirchnerismo que finalizó su mandato con un plus, ya que le había agregado medio punto más (6,5%). Esa política se notó ya que millones de niños pudieron por primera vez tener acceso a una tecnología que hasta ese momento les estaba vedada, esto es, las computadoras netbook.
El plan Conectar Igualdad hizo posible que la nueva tecnología ingresara a las aulas y mejorara la calidad de la enseñanza. Todo eso quedó trunco en la era Macri que abandonó ese y muchos otros planes.

El neoliberalismo de Menem, De la Rua y Macri, demostraron coincidencias en instalar la necesidad de “reducir el gasto público” que, en buen romance quiere decir menos dinero para educación, salud, etc y más para pagar intereses de la deuda externa.
De hecho en tiempos de Menem y De la Rua en vez de destinar el 6 % del PBI para educar mejor, destinaban ese porcentaje para pagar los intereses de la deuda externa. Deuda que, en rigor, ya no fue un problema para el kirchnerismo que negoció nuevos pagos con quitas con el 93 % de acreedores externos.
La deuda externa volvió a ser un problema luego del paso del macrismo (otro gobierno de signo neo-liberal) por el poder. Nos volvieron a endeudar y redujeron la cantidad de dinero que se destina a educar a nuestros niños y jóvenes.