UN POQUITO DE HISTORIA CERCANA PARA ENTENDER MEJOR DE QUE SE TRATA ESTO
Para que se entienda qué es “ el derecho a la información” y porqué la legislación moderna lo ubica como un derecho humano fundamental, esa censura es un buen ejemplo. En la era de la comunicación, en Concordia casi no hay registros de esa censura sin complejos de la que fui objeto en el año 1994. ¿Por qué? sencillamente porque los medios no lo informaban, lo ocultaban. Como ocultaron tantas cosas durante tantos años.
Contra esa censura participaron incluso cientos y cientos de concordienses, fue masiva, se hicieron actos, marchas, solicitada, esa lucha social era claramente una noticia, pero de eso solo hay registro en algunas poquitas radios de FM no cooptadas por el poder de entonces. Pero eso es otra historia, solo vale como ejemplo de cómo se destrataba el derecho de la sociedad a la información. Luego que me expulsaran del canal de cable local y de la radio, estuve sin trabajar como periodista durante un año. Eso va como ejemplo del desinterés por la libertad de expresión. Síntesis perfecta, gobiernos que censuran y medios privados que ocultan. Ese maridaje terminó de romperse esta madrugada, dependerá de nosotros que sea para siempre.
Pero el dato que vale para comprenderlo mejor todo, es que, en ese momento, fueron varios los socios que pidieron que la cooperativa eléctrica pusiera un canal de tv. No podía, el bando militar que nos rigió hasta anoche, se lo prohibía expresamente. La comunicación había sido legislada como un negocio, no como un derecho social.
Déjenme confesarles entonces que, como en aquellos días en los que los sectores más sensibles de la sociedad de Concordia salían a la calle a reclamar contra la censura y exigir que se respete su derecho a informarse, estoy exultante. Esta madrugada perdió la minoría que parecía mayoría gracias al impúdico relato de los poderosos multimedios que controlan el insoportable 85 % del espectro radioeléctrico. Por primera vez luego de años el “Estado bobo” del que el liberalismo se viene aprovechando para afectarnos a todos, recuperó alguito de su inteligencia y pudor.
Esta madrugada perdió la mentira brutal y la intención aviesa de que buena parte de esa sociedad a la que mantienen cautiva, repitiera como loro las infamias y los miedos con las que nos atormentaban durante las 24 horas del día, desde que amanecíamos hasta que nos dormíamos.
A los poderosos ya no les alcanzó con aprovecharse del escaso nivel de credibilidad con que cuenta el gobierno, para alentar a la población a repetir consignas mentirosas, en el mejor de los casos e injuriosas en el peor, ya no solo contra este gobierno sino contra aquellos que nos animábamos a apoyar la ley.
Por eso, esta madrugada perdieron los difamadores, no les alcanzó con hacerle creer a la sociedad que la mayoría estaba de su lado. Un ejemplo más, por si faltaba, de los efectos del poder mediático, del poder que tiene quien maneja casi todo el espacio radioeléctrico. La contundente derrota (44 a 24) lo demostró. Ni siquiera hacían falta los últimos dos votos conseguidos (la senadora cobista correntina y el tucumano del partido republicano). Bastaba y sobraba con los otros 42, ya no había vueltas, la sociedad había aprendido y fueron pocos los que se animaron a traicionarla y aliarse con los poderosos.
OTRAS RAZONES MENOS EMOTIVAS
Respecto de las bondades de esta ley que sigue siendo perfectible, solo voy a señalar algunas pocas cosas (quien quiera saber más solo tiene que recurrir a nuestro archivo http://www.diariojunio.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=35171), para no ser repetitivo. En especial aquellas que surgieron a último momento y que no dijéramos en este diario.
Desde la aplicación de esta nueva ley, una empresa no podrá ocupar más del 35% del mercado radioeléctrico, tampoco un licenciatario de televisión por cable, podrá poseer una señal de TV abierta, o viceversa. Desde ahora, pasamos a ser un país más democrático.
A partir de anoche y según el artículo 161 las empresas que se abusaron de su poder e influencia gracias al regalo menemista de 1995, tendrán que desprenderse de las licencias. El plazo comenzará a regir desde que la autoridad de aplicación «establezca los mecanismos de transición», eso implicará alrededor de 2 años, en ese tiempo hasta es probable que ni siquiera sea este gobierno el encargado de poner en práctica la nueva ley. Es que, de acuerdo a lo que se aprobó anoche, el primer paso será la conformación del Consejo Federal y luego la autoridad de aplicación. Recién a partir de allí correrá el año para que los licenciatarios se desprendan, vendan aquellos medios cuya propiedad choque con la nueva legislación. En otras palabras, el grupo Clarín deberá desprenderse de varios de los más de 264 medios que acapara. Tal situación terminará con el actual estado de cosas en la que 4 grandes grupos controlan el 85 % del espectro de radio y tv.
Cuando se ponga en práctica esta ley, ya no se podrá copiar y pegar todo, tampoco, repetir los discursos de usinas ideológicas que la sociedad desconoce. Así, la ley obliga a un mínimo de 70% de producción nacional para las radios y 60% para la TV abierta. Las radios y cables del interior deberán tener sus propias programaciones y deberán, para ello, contratar personal capacitado. Si así no se hiciera, la ley prevé un régimen de sanciones, desde el «llamado de atención» hasta la caducidad de la licencia. Esto implicará más trabajo para periodistas y actores. Todo lo contrario de lo que se aseguraba.