
Las dudas surgieron tras conocerse la posibilidad de que se cierre definitivamente el paso de vehículos por el espacio verde tradicional de la ciudad. En primer lugar, el acceso al hotel San Carlos debería realizarse sólo por avenida Chajarí pero el estado de la calle de ripio que ingresa al Parque deja mucho que desear: desniveles, pozos y serruchos predominan en cercanías del establecimiento hotelero.
Además no está definido si el acceso estaría vallado o habría una persona en la puerta. En el caso de apostar a una persona que cuide, ésta tendría como función autorizar a los turistas o personas con algún impedimento físico para caminar a llegar hasta el Castillo para conocerlo o cuando se producen eventos. O hasta el borde del río para los estudiantes que estén cursando alguna materia como Educación Ambiental. “Pueden hacer senderismo o avistaje de aves: para estar en contacto con la naturaleza”, dijo.
La posibilidad es que se habilite únicamente el camino que se dirige en forma directa al Castillo o a Salto Chico. “Estamos viendo el cómo evitar que circulen por otros lados”, dijo. Etchepare sostuvo que estaban pensando en pedir auxilio a la Dirección de Tránsito en un primer momento.
El edil dijo que esta semana y la próxima tiene intención de trabajar en comisión, evacuar las dudas y dejar lista la iniciativa para llevarla al recinto para su aprobación antes de que finalicen las sesiones ordinarias, a fin de noviembre. Y, sobretodo, antes de que finalicen la cuarentena y se levanten las restricciones para circular. “Queremos que cuando pase la pandemia esté aprobado esto”, recalcó.
En estos días no se puede acceder al predio dado que hay una valla sobre los dos acceso principales, Gerardo Yoya y Belgrano la calle que corre el costado del Velódromo y del Regimiento. Y una cinta que cruza de lado a lado el acceso de Avenida Chajarí. No obstante, ayer domingo cerca del mediodía, personas que circulaban vieron por los menos dos autos transitando dentro del Parque. Se estima que apartan las cintas o corren las vallas para entrar sin autorización dado que no hay nadie en la entrada. Esos ingresos pueden ser un tanto peligrosos: la gente comienza a acostumbrarse a caminar o correr por el medio de la calle, o pedalear en su defecto, sin prestar atención a la presencia de autos como antes. Etchepare explicó que no hay nadie controlando. Por ello, apuntan a colocar una persona controlando al principio si se aprueba la ordenanza.