En un principio, y por la disposición en la que había quedado el cuerpo apretujado con la moto, se especuló en que el joven recibió el primer disparo cuando transitaba por calle General Paz, pero esta hipótesis quedó desestimada luego que no se encontraran evidencias de una caída abrupta.
Según contó a ElDía, a su entender, Nahir Galarza tomó la pistola de su padre de arriba de la heladera y la escondió entre su ropa. Se subió a la moto con Fernando y desde su casa se dirigieron a la vivienda de la abuela de la víctima. Pasaron por el frente del domicilio y unos metros más adelante se originó el crimen.
El cuerpo de Fernando no presentaba excoriaciones producidas por la caída abrupta de la moto. Si hubiera transitado a una velocidad promedio de 30 o 40 kilómetros por hora, se hubiera prácticamente desvanecido en el primer disparo y no hubiera podido controlar el rodado, cayendo pesadamente al piso. Además, el rodado tampoco presenta daños significativos, por lo cual se respalda la teoría que ambos transitaban a muy baja velocidad o directamente la víctima frenó para iniciar una discusión. El segundo disparo es inmediato y se cree que sucedió cuando el joven ya había caído sobre la moto.