Hace apenas tres semanas, la misma medida había sido tomada con Cargill Argentina, ADM Argentina y Alfred Toepfer, estas dos últimas pertenecientes a un mismo grupo empresario, por similares motivos. Las operaciones de triangulación en la exportación de granos y aceites es una práctica bajo la lupa desde hace casi una década, ya que se sospecha que podría ser una maniobra utilizada para evadir tributos subfacturando el valor de la operación mediante una venta ficticia.
Dreyfus, Bunge y Moreno pertenecen al lote de las principales compañías exportadoras del llamado complejo oleaginoso. Según una investigación para este diario del economista y docente de la Universidad de Rosario Sergio Arelovich, estas empresas tienen a sus respectivas firmas controlantes radicadas jurídicamente en paraísos fiscales. La empresa controlante de Bunge está radicada en las islas Bermudas. Oleaginosa Moreno, perteneciente al grupo estadounidense Glencore, tiene a su sociedad controlante radicada en Baar, Suiza. Dreyfus tiene un controlante nómade, ya que en apenas diez años se mudó de París a Londres, de allí a Amsterdam para asentar domicilio fiscal, al menos por ahora, en Ginebra, Suiza. La forma en que se utilizan esos paraísos fiscales y su relación con el cumplimiento de las obligaciones con el fisco es, justamente, lo que ahora la AFIP investiga.
El mismo análisis de Arelovich daba cuenta de la llamativa magnitud del comercio intrafirma, es decir, “las ventas declaradas por las compañías extranjeras radicadas en Argentina cuyo receptor, en los países importadores, son las mismas empresas controlantes, otras controladas o vinculadas”. De allí nace la sospecha de maniobras de triangulación para eludir o evadir impuestos en la Argentina. “Esto no es nuevo, son maniobras cuya existencia se conoce desde hace rato”, subrayó Arenovich, aunque sin restarle importancia a la investigación de la AFIP.
Según el investigador mencionado, en al menos dos de las seis empresas denunciadas y suspendidas por la AFIP del Registro de Operaciones, se verifica que más del 80 por ciento de sus ventas externas tuvieron por destinatario a firmas vinculadas. “Cargill afirma haber facturado en el ejercicio cerrado en febrero de 2010 a su controlada y a dos vinculadas el 82 por ciento de sus ventas. También Dreyfus, que declara haber facturado el 95 por ciento a sus asociadas, entre las que se destacan Nethgrain BV y Urugrain.” Esta última firma es una de las tantas creadas bajo la figura de “sociedades anónimas financieras (SAFI)” en Uruguay, dedicadas a la recepción de exportaciones argentinas para refacturarlas a otros destinos. Al accionar de estas empresas, la AFIP lo denomina sutilmente “planificación fiscal nociva”.
En el comunicado de ayer, la AFIP destacó que “el Registro de Operadores de Granos resulta un pilar esencial para el control de la evasión por parte de la AFIP, ya que posibilita contar con un universo acotado y verificado de los integrantes de la cadena de comercialización de granos, (pudiendo dar lugar a) la pérdida de beneficios de alícuotas diferenciales de retenciones (por Impuesto a las Ganancias e IVA) a aquellos operadores que denoten una incorrecta conducta fiscal, tal como los casos señalados”, en referencia a Bunge, Dreyfus y Oleaginosa Moreno en esta tanda, y Cargill, ADM y Toepfer en la anterior. Adicionalmente, se les limitaría las Cartas de Porte que se emiten para habilitar el transporte de los granos. En el caso de ser excluidas del Registro, las compañías sufrirían un incremento del actual 2 al 15 por ciento en las retenciones sobre la venta de granos en el mercado interno, además de tener que ingresar un IVA del 10,5 por ciento.