En un principio, el panorama económico era promisorio. Pero desde junio del año pasado viró 180 ª con la subida de las tasas de interés, la caída de ventas y el crecimiento de la morosidad financiera. Fueron factores decisivos que fueron encerrando a la empresa en un callejón sin salida. “Nosotros somos rubros de segunda necesidad. Fuimos los más golpeados”, dijo Medina a Radio Ciudadana (FM 89.7).
“En otro contexto se hubiera podido sostener más esperando una repuntada, como quien dice. Pero este contexto económico no da tregua y hace que las decisiones de la empresa se apresuren y lamentablemente hoy estamos procediendo al cierre”, señaló.
“Estamos dolidos por la gente que queda aquí. Son muy buenos chicos, muy buenos colaboradores, altamente recomendables pero los intereses de la empresa están por encima de las personas”, acotó. De hecho, dijo que la sección de recursos humanos está dialogando con los empleados. “El tema de la reinserción laboral está muy difícil pero tienen todo nuestro apoyo. Estamos en contacto con otras empresas, conocemos un poco el medio así que vamos a trabajar junto a ellos para que se puedan reinsertar en el mercado laboral”, indicó.
A su vez, Simonetti indicó que esta mañana el negocio estaba con las cortinas bajas lo que desató la lógica inquietud en el gremio. “Ahí anda el secretario gremial viendo que pasa porque recibimos la información de que estaban por cerrar. No sé, estoy tratando de comunicarme con alguien de la empresa para ver”, dijo. No obstante, sostuvo que hace un año y luego hace pocos meses les habían manifestado extraoficialmente que el negocio “no iba más y que ya cerraban”. “Hace rato que se quieren ir pero nunca sabes cuándo levantan todo”, dijo.
En tanto, Juan Manuel Faure, uno de los empleados que se quedó sin su fuente laboral, quien trabajaba en la empresa desde hacía un año y cuatro meses, dijo que la situación es muy difícil. “Las ventas venían en baja. Hoy nos enteramos. Estoy muy disconforme con este gobierno porque no ayuda a que esto no pase. El clima esta para que suceda cualquier cosa”, dijo. “Vamos a ver como seguimos después de esto. Yo no tengo hijos pero mis compañeros tiene hijos y pagan alquiler y se les complica un poco”, señaló.
A pocos metros, donde estaba El Entrerriano, otra casa de electrodomésticos que cerró el año pasado, un negocio estilo regalería tiene sus puertas abiertas desde hace pocas semanas. Justamente, uno de los empleados de Sensei también había trabajado en El Entrerriano y dijo que volvió a vivir lo mismo que hace tiempo atrás. “Yo les decía que de agosto no iba a pasar esta sucursal. Yo la veía venir”. En ese sentido, explicó que el final de la sucursal se debió a la poca circulación de gente, la baja de las ventas y la subida de los precios de un 5 o 10 % todos los meses.