Por Fosforito
Libertad de qué, libertad para qué, libertad para quiénes, libertad en dónde…
Libertad -la que se puede “tocar”- es la condición de la persona que no está en la cárcel ni sometida a la voluntad de otro, ni está constreñida por una obligación, deber, disciplina.
Filosofando, la libertad es la “capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad de la persona”.
¿Pero, de quién son nuestros deseos de hoy? ¿Las cosas que pensamos y decimos, no las sembraron otros por nosotros? ¿Y lo que queremos en esta vida, no es lo que tal vez querían papá o mamá, o lo que esperan los demás, o el mandato de la religión o el sistema?
Nadie se zafa de todas las cadenas.
“Ya te va a llegar la libertad cabeza de termo, pajeruano rastrero de tu señor feudal. Y te la vamos a dar nosotros. Y te va a llegar cuando menos la esperes de mano de nuestra milagrosa señora La Justicia, que se sacó las vendas, recobró la visión, desechó la balanza del equilibrio y la equidad, para blandir la espada de la verdad, la verdadera, la nuestra”.
Los libertadores siempre saben lo que es mejor para los demás.
Entonces un señor avisa (casi que adelantando el fallo): “Ya les va a llegar la libertad”. Y tres señores (por lo general son cuatro) blanden la espada en nombre de la milagrosa señora Justicia y ejecutan una orden que -según un afamado periodista del riñón- fue dada por teléfono: “Che, es ahora.”
En el mientras tanto, uno de esos señores jueces, un tal Rosatti, estaba siendo denunciado en la Comisión de Juicio Político de diputados por irregularidades y enriquecimiento ilícito, en la gestión de la Obra Social del Poder Judicial. Eso tampoco le impedía ir al Congreso de la Cámara de Comercio de Estados Unidos para agitar el fantasma del comunismo en la Argentina, hablar de economía y amenazar con declarar inconstitucional la política monetaria de un gobierno democrático. Le preocupa que se emita mucho dinero. A ese mismo juez no le quitó el sueño la deuda ni la fuga de capitales.
Para finalizar la escena, una señora levanta la copa y brinda porque “les frenamos las re-reelecciones”, haciéndose parte de la acción interpuesta por la Corte Suprema para suspender las elecciones en dos provincias argentinas.
Los que gobiernan hace 15 años la ciudad de Buenos Aires, señalan con el dedo a los demás y pretenden hacer creer que sus cambios de nombres y caripelas es alternancia en el poder.
Eso es cinismo.
Al parecer la libertad tampoco es una cosa alegre. A donde quieran que van estos libertadores no se ven rostros con expresión de alegría, como mucho algunas risas cancheras y burlonas, más que nada filas de dientes apretados por las ganas de terminar con la gente y las ideas que no son de su agrado.
En nombre de la Libertad, entre 2001 y 2019, Estados Unidos y sus aliados lanzaron al menos 326.000 bombas y misiles sobre otros países, más de 152.000 de ellos sobre Irak y Siria, 46 bombas por día, según una investigación publicada por el grupo pacifista Code Pink en base a comunicados militares oficiales del país norteamericano. En 2020, durante la Administración Trump se dejó de publicar datos sobre bombardeos, por lo que el cálculo estaría por debajo de la realidad.
Los partidarios de la libertad creen saber lo que es bueno para todos, aunque su idea del mundo no es nueva.