A nivel nacional, Gervasi sostuvo que llamo a la Red Argentina de Presupuesto Participativo para relacionarse con los responsables de Presupuesto Participativo de otras ciudades. De hecho, antes hacían reuniones anuales con capacitaciones y se compartían las experiencias. “No hay respuestas; no está más la Red. Yo hable con el ministerio del Interior que tiene eso a cargo y así dice en la página web. No dan respuestas, me dijeron que me tomaban los datos y cuando supieran que haya algún movimiento o capacitación se iban a comunicar con nosotros, pero hasta ahora eso no pasó”, dijo.
En Paraná, el Presupuesto Participativo ha dejado de funcionar. “Antes de 2015 había” dijo Gervasi. Según una nota de agosto de 2016 de la página web ‘Nueve Ahora’, no hay obras en ejecución, no se está convocando a las asambleas informativas ni se están votando los proyectos que los vecinos deben definir como prioritarios para su zona. No tiene un encargado definido, no se sabe dónde está la plata estipulada desde principios de año para el programa ni se sabe cuándo efectivamente comenzará a trabajarse de nuevo. Ni siquiera en las redes sociales registra movimiento. El último posteo en su Facebook corresponde al 16 de octubre de 2015, días antes de las elecciones generales que le dieron la intendencia a Sergio Varisco.
El presupuesto participativo existe en la municipalidad de Concordia desde 2008. “Nosotros tenemos un dinero que asignamos a cada barrio de acuerdo a criterios específicos que pueden ser la necesidad del barrio, la población o necesidades que haya que cumplimentar”, explicó Gervasi.
“Los vecinos se acercan para participar y, a través de asambleas, vamos conociendo cuales son las necesidades que ellos tienen y vamos armando un orden de prioridades. Las necesidades las plantean ellos y las prioridades también las dan los vecinos”, dijo. A veces no coincide la mirada del municipio y la de los vecinos, quienes asignan mayor prioridad a obras que no están en la óptica de los funcionarios municipales.
Muchas veces los vecinos votan por: mejorar la iluminación, embellecer plazas, construir canastos de residuos domiciliarios, contenedores de basura, garitas de colectivos, salón de usos múltiples, carteles nomencladores de calles, instalar una alarma comunitaria, semáforos, sendas peatonales o reductores de velocidad. A veces obras más esporádicas como renovaciones de colectores cloacales. “Cada barrio puede manifestarse en cómo quieren invertir ese dinero”, dijo.
Un ejemplo concreto es lo sucedido en La Bianca. El viernes pasado se terminó de construir el refugio de la Sociedad Protectora de Animales. El pedido surgió de un grupo de jóvenes que participó del Concejo Deliberante juvenil. “Nunca tuvo muros, tenía un alambre que tenía un aspecto terrible; los vecinos se sentían libres de tirar basura de afuera hacia adentro”, señaló Gervasi. Otro ejemplo fue lo que ocurrió en la plaza Sol donde remodelaron el piso y sacaron mesas de ajedrez empotradas en el suelo en la sede del Centro de Jubilados que allí funciona. Y se planea construir una cancha de bochas en el Centro La Victoria. Eso debido a que también habilitaron un espacio de presupuesto participativo para adultos mayores.
A veces hay más de una propuesta en juego. En consecuencia, los vecinos realizan una elección donde todos los habitantes del barrio, hayan participado o no de la asamblea, pueden participar. “El proyecto ganador es el que se ejecuta y si ese proyecto no alcanzó a la totalidad del dinero que estaba asignado, se ejecuta el segundo más votado y el tercero y así hasta completar el dinero que tenía asignado”, señaló Gervasi.
En Concordia hay un centenar de barrios. Teóricamente, si los $ 20 millones se dividiera en los 100 barrios, sería aproximadamente $ 200.000 por barrio. No obstante, Gervasi dijo que no es posible atender los 100 barrios en un año. Por ello, el municipio trabaja en un número cercano a la mitad. “Nosotros hemos estado trabajando en 45 barrios y hemos realizado elecciones en 31 barrios”, dijo. De todas formas, sostuvo que para el año que viene se prevé trabajar con los barrios donde aún no han ido. “Seria fantástico poder trabajar con muchos más barrios por año”, dijo.
Tampoco se divide el dinero en forma equitativa entre los 45 barrios seleccionados (daría cerca de $ 444.000 para cada barrio) sino que se asignan los recursos dependiendo de la demografía y las necesidades de cada barrio. “Hay barrios que, por alguna cuestión necesitan un poco más de dinero y otros un poco menos. Este año se le ha asignado $ 700.000 al barrio que menos se le ha asignado y $ 1.000.000 a barrios donde se hicieron salones comunitarios”, dijo. De la misma forma, Gervasi indicó que hay barrios de la Zona Noroeste donde se trabaja con el programa nacional Promeba. Y lo mismo en la Zona Sur con el Hábitat. “Hay mucha asignación de dinero destinada ahí. Entonces no es necesario que el Presupuesto Participativo tenga que hacer tantas inversiones. Y priorizamos otro lugar donde quizás el Estado no ha llegado todavía o ha llegado con pocos recursos”, mencionó.
Gervasi destacó que es tan o más importante la participación de los vecinos que la obra en sí. “Salir de su casa para ocuparse de la cosa pública, para ir a ponerse en una reunión con tus vecinos, donde algunas veces es la primera vez que se ven las caras, lograr un consenso, defender una idea, luego votar: es un ejercicio democrático que hace la diferencia con el servicio de obras públicas. No es solo una obra. Es mucho más una concientización sobre el deber cívico”, dijo.
Respecto del costo de las obras, la directora de Presupuesto Participativo dijo que, en ocasiones, lo solicitado supera el presupuesto asignado. Por ejemplo, el asfaltado de un número de calles determinado. Cuando eso sucede, el pedido es derivado a Obras Públicas. “Nuestro presupuesto es chiquito. El presupuesto participativo está pensado para la pequeña infraestructura urbana”, dijo.