Durante la movilización, Noelia ingresó a Tribunales y dialogó con un fiscal a quien le expresó que hay muy pocos controles policiales en la ciudad. Es más, hay mayor cantidad de controles de personal de Tránsito pidiendo papeles a las motos, pero pocos controles policiales. “No se ve a la motorizada, no se ve a los patrulleros”, indicó.
Hace 10 días, un trabajador de la empresa frenó en el semáforo de Salto Uruguayo y Eva Perón al mediodía. Se le acercó una moto con dos personas a bordo. “En el semáforo le cortó la riñonera a un compañero. Cuando se quiso acordar, lo perdió. Lo quiso seguir, pero lo perdió. Perdés los papeles; perdés el dinero. Se pierde mucho”, indicó.
En la Zona Sur, en la intersección de calles Sarmiento y Libertad, otro compañero se bajó para hacer un mandado y cuando volvió se encontró con que dos personas le habían abierto la caja, le llevaron la mochila con todos los elementos que tenía en su interior.
Pero en otras empresas han sufrido el robo de sus motos. “Es peor, es nuestra herramienta de trabajo. Todo el día trabajando para que nos roben. Encima es una herramienta de trabajo que no es fácil conseguirla. No está a nuestro alcance”, señaló.
Asimismo, Noelia contó el caso de una joven que le robaron la moto y sabia quienes habían sido los autores del hecho. La joven estaba ayer en la marcha y mostró el mensaje que le envió el fiscal. “Lo que le dijo es que el chico había sido detenido, pero era menor de edad y por eso tampoco se pudo hacer mucho. No nos dijo si la moto la tenían o no”, señaló. Cuando le reclamaron por medidas de seguridad, la respuesta fue que iba a gestionar una reunión con el intendente y el Consejo de Seguridad para ver que se puede hacer.
Noelia es telefonista y, en horas de la noche, hay zonas de la ciudad donde hace caso omiso de los llamados y no envía a sus compañeros. De hecho, han recibido pedidos adrede para ser víctimas de un robo. “O han visto cosas raras y han vuelto”, indicó. “Es como que no se puede laburar mucho a cierta hora”, añadió.