Durante el recorrido, que incluyó la plaza 25 de Mayo y la peatonal nueva, los manifestantes repartieron folletos y entonaron cantitos con consignas en demanda de igualdad. Cuando llegaron a Cruz Diablo, los manifestantes simplemente permanecieron unos minutos en la calle para expresar simbólicamente su repudio. Posteriormente, luego de que uno de los integrantes del Espacio para la Diversidad hiciera uso de la palabra, se retiraron en dirección de la plaza principal de la ciudad.
Emmanuel dijo que hace tiempo que vienen sufriendo este tipo de discriminación por diferentes motivos. “He ido a principios de enero y me habían negado la entrada sin ningún motivo. Hice una denuncia a la Policía por discriminación y amenazas porque sufrí amenazas por parte de un empleado de seguridad”, indicó. Posteriormente se contactó con uno de los encargados del lugar, quien le dijo que cada vez que quisiera ingresar iba a tener que avisarle para que lo deje entrar.
“La segunda noche que fuimos, el sábado 29, pudimos ingresar pero después de esperar una hora y media y al final dejó pasar un grupo”, señaló Emanuel. Por su parte, Emiliano, otro de los jóvenes discriminados, dijo que el encargado les había avisado que ya se estaba yendo de vacaciones. “Así que si llamábamos y no nos atendían, que dejáramos de llamarlo”.
Por su parte, Sebastián, que formaba parte del grupo que no pudo pasar, indicó que venían desde el carnaval. Eran las 4:30 y en la puerta principal les negaban el acceso. “Nos dijeron que no, que no podíamos pasar. Nos señalaron con el dedo y nos sacaron”, recordó. En la segunda puerta les pasó lo mismo. Cuando preguntaron por qué, la respuesta fue: “acá a gays no aceptamos”.
No es la primera vez que les pasó. “Ya en dos ocasiones anteriores nos habían dicho que no podíamos entrar. Nos apartaban de la fila sin ningún motivo sin darnos ninguna explicación de nada”, dijo Emmanuel. Los chicos aseguraron que lo que sucedió el 29 fue “la gota que rebalsó el vaso”. Pero la discriminación ya la vienen sufriendo desde hace tiempo y en otros boliches.
La intención de los manifestantes es que la ciudad “vaya cambiando de a poco”. “No radicalmente pero si poco a poco”, sostuvo Emmanuel. “Las miradas, los señalamientos y demás te cansan. Llega un momento que uno dice basta. La tolerancia de cada uno tiene un límite. Nuestro límite fue esa noche”, agregó.
Desde que se hizo público el episodio, la gente comenzó a acercarse, a brindar su apoyo y sumarse en la marcha. “Queremos un poco ir cambiando las costumbres”, señaló Sebastián. En respuesta a quienes sostienen que los locales privados pueden ejercer el derecho de admisión, señalaron que “está mal aplicado”. Y pidieron que quienes estén en la puerta de un boliche “tengan algún tipo de preparación, un carnet avalado y nadie lo tiene acá”.
En respuesta a quienes aseguran que la homosexualidad es una enfermedad, Emmanuel dijo: “la psicología y la medicina todavía no han dado un motivo puntual del por qué las personas son homosexuales, lesbianas, travestis. Algunas personas dicen que se nace así, otros que se van formando desde la niñez pero todavía no hay ningún motivo científico que valide”. Y añadieron que la homofobia sí es “una enfermedad”.
Además Emanuel pidió que lean un poquito sobre el tema. “Así como leen el diario, miran la tele, estaría bueno que se sienten en la computadora y agarren un libro y lean sobre el tema”, dijo.