Por la entrega de cada arma se dio una compensación económica que tiene como valores entre $ 200 y $ 600, a través de un cheque del banco Nación que se emite y se cobra en el día. Las armas recepcionadas son introducidas en una prensa que las inutiliza en el momento y posteriormente son fundidas. «Lo importante es que el procedimiento es totalmente anónimo, no se pide ningún documento de identidad. Lo único que hacemos es hacer un acta para dejar constancia de la información y poder luego hacer una estadística”, indicó Pérez.
El horario es de 9 a 13 horas y no es necesario realizar ningún trámite previo. Durante la vigencia del plan cualquier persona que desee entregar su arma puede hacerlo, tenga o no credencial de legítimo usuario, sean armas registradas o no, y del calibre y tipo que fueran.
El plan entró en vigencia en el año 2007 mediante la Ley 26.216. Su objetivo es reducir el circulante de armas en manos de civiles, disminuir el número de accidentes y hechos de violencia provocados por el uso de armas y promover una cultura de no violencia y resolución de conflictos que desaliente la tenencia de armas de fuego.
Desde el Renar subrayan que la proliferación de armas de fuego pone en peligro a todos. “Los riesgos se acentúan cuando esas armas están en el hogar o al alcance de niños o cuando aparecen en situaciones conflictivas”, indicó.