Enterada la madre realizó la denuncia en la comisaría primera. Mirta Ramiro dijo a medios nacionales que “en su familia se encuentran todos muy tristes y angustiados por lo sucedido. Queremos que paguen por lo que hicieron. Estoy indignada porque él tiene una discapacidad del 80%, es como si tuviese 11 años. Lo que le hicieron es una crueldad que no tiene justificación”, espetó.
La madre relató que intentaron tapar ese tatuaje con otro. “Le hicimos una virgen arriba, pero no le quedó muy bien”, enfatizó para comentar también que los tatuadores “son unos delincuentes que andan armados por el barrio”; por esta situación explicó que sufrió amenazas.
Todo se originó con la idea del joven de realizarse el tatuaje del escudo del club del cual es hincha. Se acercó hasta una vivienda donde dos personas de su confianza se ofrecieron para efectuarle dicho trabajo e inclusive le dijeron que no le iban a cobrar nada.
Los tatuadores son un joven de 18 años y Marcos Coronel, de 21. Ellos se habrían ofrecido con el fin de llevar adelante su broma de mal gusto. Luego le ataron las manos para que no pudiera defenderse.
La causa provisoriamente fue caratulada como estafa, pero fuentes judiciales ligadas con la jueza Estela Natal de Rebossio indicaron que podría ser transformada en Lesiones graves habida cuenta que el tatuaje podría producir una situación irreversible. Un tatuaje en la espalda no sale sencillamente, sino a través de costosas intervenciones quirúrgicas o la aplicación de sistema de rayo láser, que tampoco es económico.