La cifra presentada ayer representa un 0,9 por ciento del producto. A ese monto deben sumarse 21.378 millones del denominado Programa de Inversiones Prioritarias que implica otro 0,2 por ciento del PBI adicional. Así el rojo acumulado durante los primeros siete meses asciende a 1,1 por ciento mientras que la meta prevista en el acuerdo con el FMI alcanza a 2,7 por ciento del PBI para el cierre del año 2018. Los objetivos fiscales no contemplan los crecientes pagos de intereses de la deuda. Cuando se incluyen esas erogaciones financieras se observa que el rojo financiero asciende a 2,4 por ciento del producto en siete meses.
“Vamos a avanzar con recortes del lado del gasto. Argentina tiene demasiado gasto. Tenemos que seguir bajando nuestro gasto en términos reales”, prometió el mes pasado el ministro Nicolás Dujovne. Cumplió. La inversión pública acumula un retroceso del 19,8 por ciento en el año liderado por la contracción en los fondos destinados a las obras de Vivienda (-48 por ciento), Transporte (-23,1), Agua y alcantarillado (-20,3) y el rubro Otros (-11,6). La caída está expresada en términos nominales, 25.000 millones de pesos menos que los contabilizados en el mismo período del año pasado, por lo que no dimensiona el efecto de la aceleración inflacionaria sobre el poder de compra de ese financiamiento.
Los pagos de intereses computaron un incremento del 352 por ciento frente al mismo mes del año pasado. “Crecieron fuertemente debido a que se registraron pagos de algunos títulos públicos que en 2017 se habían realizado en junio afectando la base de comparación”, enfatizó Hacienda y Finanzas. En el acumulado del año los pagos de intereses se presentan como el rubro más dinámico del gasto al escalar 58,7 por ciento.