El desencadenante fue una denuncia de un particular. Un empleado de la remisera, malquistado con la empresa por una aparente discusión laboral, radicó la denuncia ante las autoridades del Iosper: dijo que la contabilidad de una empresa de remis se hacía desde las oficinas del Iosper. Con ese elemento, las autoridades iniciaron una investigación, que puso al descubierto la maniobra.
En principio, la sospecha más extendida alcanza al menos tres empleados de un área de control y facturación de nosocomios, que no tiene ninguna relación con la atención al público. Desde allí, estos trabajadores, en horario laboral y utilizando la infraestructura del Iosper, se encargaban de la administración de la empresa de remis.
El insólito trabajo, puesto al descubierto, motivó el inicio de una investigación interna que ya arrojó suficientes elementos como para dejar muy comprometidos a los trabajadores que estarían implicados, según dijo a EL DIARIO el vicepresidente de la obra social provincial, Ariel de la Rosa.
El martes fue un día agitado en la obra social. Ese día el directorio en pleno, que utiliza esa jornada de la semana para las reuniones plenarias, cambió sus planes y encabezó un operativo rastrillo en la oficina que quedó en el ojo de la tormenta.
Personal del área informática de la obra social procedió a fajar los CPU de las computadoras que utilizaban los empleados sospechados, y la entrega de nuevas computadoras para que siguieran realizando su tarea específica, y además se imprimieron los archivos que contenían esos equipos y que podrían tener relación con la investigación iniciada.
De todos modos, la asesora legal del Iosper, Analía Coria, dijo que la pesquisa está en sus momentos preliminares y no se alcanzó a analizar toda la información recabada en la oficina sospechada. Por eso, no se dispuso aún la separación del cargo de los trabajadores que resultaron salpicados por la denuncia.
—¿Cómo avanza la averiguación de los hechos? ¿Se inició una información sumaria?
—No creo que haya sumario. Lo más probable es que esto siga el camino de una denuncia penal una vez que se analicen todos los elementos de prueba que existan.
¿Cómo fue que se disparó la averiguación interna, y de qué modo se llegó a descubrir tan escandalosa actividad en la principal obra social de la provincia de Entre Ríos?
De la Rosa lo cuenta así: “Todo empezó en base a una denuncia de un tercero, ajeno a la obra social, que denunció la existencia de una remisera, que funcionaba dentro de la instalación de la obra social. Al recepcionar esta denuncia, actuamos como hay que actuar, dando intervención a la Fiscalía de Estado, se llamó a un escribano que labró un acta en el momento que se hizo el secuestro de las computadoras, y se hará luego la denuncia en la Justicia”.
El grado de participación de los empleados alcanzados por las sospechas, aseguró después, “lo dirá la Justicia”, aunque por los elementos colectados durante el procedimiento que ocurrió el martes dentro de las oficinas del Iosper en principio se cayó en la cuenta que, de modo clandestino, “funcionaba aparentemente la administración de una empresa de remis”.
—¿Hallaron elementos suficientes que comprometen a los empleados en la denuncia?
—Lo que se halló comprometería seriamente a estos empleados. Es más, le diría que podría ser causal de cesantía. Se trata de empleados de larga trayectoria en la obra social, algunos con más de 30 años. Lo lamentable de todo esto es que se utilizaban tiempo y elementos que pertenecen a la obra social para realizar una actividad totalmente ajena al Iosper. Si no fuera por esta denuncia de un tercero, hubiera pasado mucho tiempo y no nos hubiéramos enterado de que esta actividad se desarrollaba adentro de la obra social. Estas mujeres, lo que hacían era llevar la administración y la contabilidad de la empresa de remis en horario de trabajo de la obra social, utilizando el soporte informático del Iosper.