Sin duda la fe es un elemento importante en la vida de muchas personas, que da consuelo y sentido a la vida. Sobre todo cuando la vida duele, falla y atraviesa momentos de dificultad como la actual situación de crisis económica y sanitaria producto de un estancamiento económico con inflación que viene de arrastre y se ha visto agravado por la pandemia de Covid-19.
El sacrificio siempre ha sido una pieza básica de la religión judeo cristiana. Sin embargo, algunos son insulsos como un día de ayuno, un viernes sin carne, caminar unos kilómetros o dar vueltas en auto por la ciudad detrás de un beato para pedir o agradecer un trabajo. Sacrificios chiquitos como para ser considerados como tales. Quizás, en este contexto actual de pandemia por Covid-19, el sacrificio radica -tanto en fieles y, por extensión involuntaria, a toda la ciudadanía- en el capricho de salir en procesión a como dé lugar cuando en la ciudad se está ante la aparición de nuevos casos positivos de coronavirus y aún no se han podido determinar los nexos de muchos de esos contagios.