“No se puede tener guardia en cuanto microbasural porque hay decenas. Tendríamos que tener diseminados una centena de trabajadores municipales controlando los microbasurales. Se van a producir otros: es como querer tapar el sol con la mano”, expresó Loggio.
En cambio, María Evangelina, una vecina que se domicilia por Salta, a menos de 20 metros del basural, señaló que “de vez en cuando aparece un vigilante que recorre la zona. Anda un señor pero muy perdidas veces. Antes estaba día y noche pero ahora ya no. Venía a las 8, se iba a las 12 y venía a la una. Pero ahora hace pila que no lo veo”. La mujer sospecha que la ausencia de una persona que controle pueda provocar el retorno de las bolsas de basura.”Uno que pasa y ve que no está y aprovecha”, dijo. El olor es impresionante. “A veces tiran perros muertos y toda clases de animales. Ese olor que avanza cuando sale el sol es terrible”.
“Ahora demasiado que no han tirado basura pero el pasto que junta ratas, víboras porque no limpian nunca. Antes demasiado, hasta tapaban la calle; han llegado a cortarla con la basura. Tiraban mucha basura. Ahora pasa la máquina un poquito…”. María Evangelina aseguró que el basural está “lleno” de alimañas. Roedores y serpientes atraviesan la calle. “Es un peligro, más para las criaturas. Muchos chicos cruzan”.
La vecina trazó un perfil de de quienes arrojan basura. “Es gente que viene en auto; es gente de otro lado. En unos autos…”, dijo. Y explica más acerca de la manera en que los hacen: “si ven que anda alguien pasan, dan una vuelta y no paran el auto: tiran directamente y siguen”. Si les dicen algo: “se te ríen en la cara, se te burla y siguen nomás”.
Al lado de la casa de María Evangelina, se domicilia Romina. “Desde que yo tengo memoria y mis viejos sobretodo que viven desde hace 30, 40 años pero en los últimos 15 años ha sido cada vez peor porque a pesar que traen gente para cuidar, en los momentos que vienen a tirar nunca hay nadie”, sostuvo.
Además, indicó que muchas veces prenden fuego la basura. “Nos comemos todo el humo”, indicó. ¿Quién prende fuego? “A veces la misma gente de la municipalidad, juntan toda la basura y prenden fuego”, indicó. Romina asegura que ahora producen más fogatas que nunca porque aparentemente se va a abrir al tránsito la vía muerta, que corre paralela al trazado ferroviario. “Vienen a limpiar y prenden fuego casi todas las tardecitas. Eso molesta porque tenés ropa tendida… más los bichos que empiezan a esparcirse para todos lados”.
Sería, al menos, ilógico que los obreros municipales acumulen desperdicios para incinerarlos. Es que hay ordenanzas contrarias a esa práctica. “Prohíbase en todo el ejido de la ciudad de Concordia la quema a cielo abierto de residuos y/o desperdicios, sea su origen domiciliario, industrial o callejero”, proclama la norma Nº 32944 sancionada en mayo de 2005.
“Hay carritos y hay gente que nos es para nada pobre que puede pagar un volquete, un flete y sin embargo vienen acá”. La madre de la vecina incluso ha tomado la patente de los vehículos cuando arrojaban bolas luego de una limpieza.”Parece que se va a acomodar, pasan la aplanadora pero dura un mes porque después se llena de mugre de nuevo”, indicó. Pero a la información sobre los infractores “no le han dado importancia”. No obstante, a diferencia de la otra vecina, Romina sostiene que “hay gente tal vez hasta misma del barrio que por comodidad va y tira escombros”.
Hace algunos años, el municipio había colocado rieles a manera de vallas y alambrado para, al menos, obstaculizar el lanzamiento de los residuos. De esos elementos no ha quedado nada. “Lo han cortado, no se si se los han robado a los postes y el alambre. Como no hay nadie cuidado, eso va a pasar siempre”, indicó Romina. A su criterio el horario ideal para apostar un sereno es la “tardecita”. “Ahora no lo he visto. Con la luz del día no son tan ‘cararrotas”.
Una cuadra al este se domicilia Olga, quien se estableció en el barrio hace 34 años. “Yo me acuerdo que cuando vinimos ahí había gente que vivía, había casitas lindas y se mantenía más o menos”. Pero una crecientes del río –y del Manzores consecuentemente- despobló el terreno. “Ahí fue que empezó el basural”, explicó.
El pasaje brinda un aspecto deplorable. “Imaginate que querés ir para el Regatas o el Pesca y querés llevar un turista ¿Qué le vas a mostrar ahí?. Hay muchas personas que preguntan para ir a la costanera y pasas por eso y queda horrible”, manifestó Olga. Al igual que las anteriores, Olga no vio a nadie cuidando. “Tendrían que haber alguien firme, y cobrarle una multa para que no vuelvan. Que tomen las patentes porque la gente del barrio no tira. Había alambrados y los sacaron”, añadió.
Concientización y capacitación
Loggio aseguró que “hay decenas de microbasurales, fundamentalmente en la zona sur; este; oeste. Son las zonas más claramente identificadas como microbasurales”. El problema, señaló, es que luego de que la secretaría de Servicios Públicos limpia alguno, “se traslada a una cuadra, dos o tres del lugar”.
Los recolectores informales, cuando sienten que hay fuerte control del Estado municipal se van a otro lado. “Y también hay que decirlo, a muchos vecinos les resulta sumamente cómodo tirar su basura en cualquier lado en vez de dejarla bolsa para que la retire el camión recolector o cuando hay un volumen importante llevarlo directamente al Campo del Abasto”, añadió.
Junto con la Cafesg y la UNER, comenzaron cursos de capacitación hace poco más de un mes para los trabajadores informales. “Hicimos uno durante un mes en el barrio El Silencio y otro en el ex Aeroclub. Terminó la primera tanda de 25 vecinos en cada grupo y ayer se inició la segunda tanda de otros 25 por zona”, explicó Loggio. La capacitación apunta a manejar la basura de manera tal que no le genere un perjuicio al recolector y a evitar la aparición de basurales porque eso genera la aparición de vectores de enfermedades como roedores o plástico esparcido por acción del viento.
Para el mediano y largo plazo se apunta a avanzar en formas asociativas con los vecinos que trabajan en la recolección informal y ayudarlos en su tarea de comercialización de los productos. “Animarlos a trabajar juntos; cuando hay mayor volumen se consiguen mejores precios”, indicó.
En la secretaría de Medio Ambiente de la Nación se presentó un proyecto para establecer dos o tres playas de transferencia de basura en la ciudad. “Por ejemplo en la zona sur que es un lugar muy caracterizado por la basura en relación al muro de contención que va desde el club Caza y Tiro hasta el arroyo Yuquerí Grande”. En ese lugar se piensan establecer dos playas de transferencia. “Hay que pedirles a todos los cirujas que no tiren la basura en la esquina; en el fondo de su casa o en el frente sino que vayan a uno dos o tres lugares comunes para que lo podamos transferir hacia el Campo del Abasto”, expresó.
“El problema es que no se ha hecho absolutamente nada y hay una cultura que lleva décadas de trabajo con la basura. Nosotros somos plenamente conscientes que es un trabajo que excede largamente la gestión de Bordet pero alguien tenía alguna vez que empezarlo”, expresó. Loggio.
Tampoco hay registros acerca de la cantidad de carritos que acarrean desperdicios en la ciudad. “Lo que hay son valoraciones personales de los propios carreros pero he escuchado cifras muy diferentes: 300. Alguien me dijo alguna vez que son mas de 600 no hay un dato preciso”, indicó el subsecretario.
Arroyo de basura
Liliana tiene un kiosco pegado a la antigua traza del arroyo Concordia que se extiende entre Alem y Andrade. El cauce fue desviado a una tubería que corre por debajo de Brown y el pasaje durante muchos años se convirtió en un baldío donde se acumulaba basura. “Mientras se pudo mantener limpio, se mantuvo limpio gracias a los vecinos”, indicó.
Los causantes de la aparición esporádica de bolsas de basura son los “carritos que por ahí iban atosigados de no poder llevar más y revoleaban lo que no les servía”. Y no dejó de acentuar el malestar por la cercanía con los desperdicios. “Cuando es ajena es peor. Si el recolector de basura cruza todos los días a la misma hora no cuesta nada sacarla basura a esa hora”. El pasaje ahora esté completamente cerrado: por Andrade pusieron chapas y en Alem un alambrado. El motivo es la seguridad. “Que no tengan libre acceso” a los patios de las viviendas linderas, dijo la kiosquera.
Decretos y ordenanzas olvidados
Las ordenanzas que prohíben arrojar basura en la vía pública son numerosas. La más reciente se sancionó en 2005 (Nº 33690). En el art. 8º establece que “queda terminantemente prohibido arrojar basura, desperdicios y escombros en la vía pública, lecho de los arroyos y terrenos baldíos ubicados en la planta urbana”.
El 31 de enero de 1980 el intendente municipal (gobierno de facto) sancionó el decreto 2053/80 que prohibía “a partir de las cero (0) horas del 18 de febrero la recolección por particulares de las bolsas de residuo de la vía pública, no permitiéndose desde esa fecha la circulación de vehículos a tracción a sangre en la realización de esta tarea, la que sólo podrá ser llevada acabo por los equipos especiales que destina a ese fin la comuna”.
Además, en el artículo 3º se reitera “la prohibición de que persona alguna penetre en los vaciaderos que tiene la comuna a fin de realizar tareas de ‘cirujeo’”.
Más acá en el tiempo, en marzo de 1990, mediante la ordenanza Nº 24689 se estableció respecto de los “particulares interesados en efectuar recolección de residuos sólidos” que sólo podrían juntar cartones, papeles y cajones de desecho en vehículos de tracción a sangre “cubiertos con una tapa y el animal debidamente condicionado (herraduras, etc.). “Deberán ser conducidos por mayores de edad, responsables y debidamente identificadas en el horario de 6 a 9 horas”. Una perfecta descripción de todo lo que en realidad no ocurre.