En la Plaza 25 de Mayo estarán hoy las docentes de 9 a 12:30 recibiendo zapatillas de todos los números. “Tenemos desde 24, 25 hasta un 38 o 39. Sabemos que tenemos desde los chicos de jardín hasta chicos de 6º grado que sabemos que calzan números grandes. O sea que se necesitan todos los números”, dijo. La ‘Independencia’ es una escuela NINA, o sea que tiene jornada extendida debido a que también cuenta con talleres. Por lo tanto, los niños pasan la mayor parte del día en la escuela donde reciben la merienda y el almuerzo
La campaña apunta a la recolección de calzado en forma primordial pero los útiles escolares y la ropa también es bienvenida. Banega remarcó que los estudiantes que acuden a la escuela van con “sus alpargatitas mojadas” o con zapatillas rotas, con agujeros. “Por ahí se presentan los padres a comentarte que no los están mandando porque no tienen calzado”, señaló.
Ayer, sin ir más lejos, una mamá le dijo que ya le había cosido las zapatillas a la hija un “montón de veces” y ya no podía seguir zurciéndola. Por ello le pidió unas zapatillas número 30. “No tenía zapatillas para darle entonces le dije ‘espera, vamos a apelar a la solidaridad de la gente y seguro que conseguiremos calzado’”, le expresó.
Otra madre le dijo a la docente que su hijo tiene un calzado de goma, denominada ‘totos’, pero se le había rajado. “Así que hasta que no tenga que ponerle en los pies no lo mando”, le dijo. Ese tipo de situaciones a las docentes -madres al mismo tiempo- les parte el corazón.
En la escuela son conscientes de que los niños provienen de familias de escasos recursos. “Muchas veces hay que elegir entre poner un plato de comida en la mesa o calzar y vestir a los chicos”, sostuvo. Además, van vestidos de manera inadecuada ante la crudeza del invierno. Esta mañana el termómetro marcaba 4º c a las 8 de la mañana, la hora de entrada a la escuela. “Van desabrigados. Les falta lo básico: un abrigo y un par de zapatillas muchas veces”, dijo Banega.
A su vez, Banega dijo que muchos de los padres trabajan en la cosecha de la fruta. “Sabemos que cuando hay lluvia no van y que está complicado todo el tema laboral”, dijo. Además, hay padres desocupados y otros que sobreviven juntando cartones o acuden a buscar su sustento entre los desperdicios del Campo del Abasto.
A criterio personal, la situación de los hogares en la zona se deterioró en los últimos años. “Tenemos una inflación muy alta, muchas veces lo poco que reciben por las asignaciones lo ocupan para un alto de comida. Ni hablar cuando se enferman”, dijo.
La sensación de la docente corresponde a los datos que reflejan la caída del poder adquisitivo de la población y el escenario de desigualdad que se instaló desde la llegada del macrismo. Se agravó la desigualdad en el primer trimestre y la brecha de ingresos entre el decil más rico y el más pobre de la población se amplió de 20 a 21 veces en un año, informó ayer el Indec. Una fiel muestra de que la crisis no golpeó a todos por igual. En base a este informe y a otros datos oficiales, dos mediciones privadas calcularon que la pobreza se disparó al 35 % en el "semestre móvil" que va desde octubre de 2018 a marzo de 2019, lo que implica que en un año hubo casi 4 millones de nuevos pobres. Así, alcanzó su peor nivel desde 2008.
Es la segunda vez en el año que desde una escuela de Concordia apelan a la solidaridad de la población. Hace pocas semanas también desde la escuela primaria Felipe Gardel surgió un pedido similar. “También está en un contexto de vulnerabilidad social, en un barrio muy carenciado”, dijo. Si bien el cuadro de pauperización que rodea a ambos establecimientos escolares no es nuevo, permanece igual desde hace décadas, se está agudizando en los últimos años.
“Uno es docente y a su vez, ser humano. Y la empatía por su alumno al ver que pasa necesidad, busca de cualquier lado. Entre nosotras estamos ‘mira fulano de tal no tiene calzado o no tiene campera’. Siempre estamos ayudando”, dijo Banega.
Al mismo tiempo, desde la dirección de la escuela, sabedores de que se viven épocas de campaña política y que los niños y los ancianos son uno de los focos más vulnerables de la sociedad, apelan a la dirigencia política para que se acerquen a la escuela a observar la realidad que a diario les toca vivir a las docentes. “Los niños deben ir calentitos, secos y en buenas condiciones para recibir la educación que es su derecho”, señaló.