Esta mecánica se ha dado en un contexto de expansión del mercado interno, con la incorporación de nuevas franjas de la población al consumo, especialmente tras la recesión de 1998-2001, que concluyó con el estallido de la Convertibilidad. La recuperación posterior se sostuvo, en buena medida, en el creciente consumo de la población.
Según las estadísticas del Ministerio de Industria, la participación de las heladeras de producción nacional en el mercado interno pasó de un 33% en 2003 a un 80% en 2010, con un incremento de la producción de más del 300% entre ambos años y una reducción de las importaciones del 30% entre 2008 y 2010. En el caso de las cocinas a gas, el salto en la participación de la torta fue desde el 70% del mercado, que ostentaba en 2003, al 90% de 2010, con un incremento de la producción en torno del ciento por ciento y una reducción de las compras externas del 70% desde 2008.
El aumento de la presencia de la industria nacional en los hogares argentinos no sólo se evidencia en los artículos del hogar más tradicionales, sino también en los de mayor tecnología. Es el caso de los televisores de LCD, cuya producción arrancó en 2006, con 35.800 unidades ese año, y que en 2010 ya alcanzó a 1,2 millones de unidades. O el de los celulares, de los que el 80% ya son de factura nacional.
PRESENCIA. Este proceso de sustitución de importaciones comenzó a vislumbrarse en los hogares argentinos, en los que poco a poco comenzaron a ganar espacio los electrodomésticos y artículos electrónicos “made in Argentina”.
En lo referente a línea blanca, un sector clave para cualquier hogar, hubo una fuerte expansión de las inversiones lo que permitió un paulatino avance para remplazar productos extranjeros por locales. De 2003 a la fecha, la producción de esta industria aumentó casi un 350% y en los últimos tres años disminuyó sus compras al exterior en 45%. Es así como empresas líderes como Mabe y Liliana, entre otras, anunciaron inversiones para construir nuevas plantas que no sólo crearán decenas de puestos de trabajo, sino que permitirán que se incremente la presencia de heladeras, lavarropas (el 90% de los que se venden en el país son de producción nacional, contra el 75% de 2003, con una caída de importaciones del 50%) y freezers en todas las cocinas del país.
Y este fenómeno viene acompañado también de anuncios en el sector de pequeños electrodomésticos, en el que compiten tanto firmas nacionales como internacionales. Según los datos de Industria, hay planes de inversiones por $ 39 millones que apuntan a incrementar la producción o al lanzamiento de nuevas líneas. Según los fabricantes, se vienen más licuadoras, procesadoras, cafeteras y planchas hechas en el país, entre otros productos. En el caso de los microondas, ya se produjeron más de 180 mil unidades, con un crecimiento de casi un 60% en el lapso de sólo un año (2010 versus 2011).
En los livings también creció la presencia de la industria nacional. Por caso, recientemente, la firma Newsan anunció inversiones en Tierra del Fuego por U$S 65 millones con las que duplicará la producción de televisores inteligentes y LCD (para las marcas LG, Panasonic, JVC, Sanyo, Noblex y Philco) al tiempo que ya comenzó la producción de decodificadores para TV digital, de los que se producirán un millón anuales, con lo que quedará satisfecha toda la demanda interna.
El año que viene, de cada dos computadoras portátiles (notebooks y netbooks) que estarán a la venta en el mercado nacional, una será armada el país, concretamente en Tierra del Fuego. Hay un total de 20 proyectos presentados por un cupo total de casi 7 millones de computadoras portátiles, de los cuales ya hay aprobados 14 por una inversión de más de $ 420 millones.
Pero ahora el objetivo es que las afamadas tablets se elaboren en el país. Así, con una inversión de un millón de pesos, Radio Victoria Fueguina fabricará hasta 50 mil unidades anuales, al tiempo que hay otros 15 proyectos presentados de los que surgirán unas 200 mil tablets durante el primer año.
En tanto, la fabricación de monitores para PC creció un 1800% entre 2010 y 2011, alcanzando las 200 mil unidades.
Mientras, se incrementará la producción de aires acondicionados, con el reciente anuncio de inversión de Carrier Fueguina (por $ 50 millones). Se espera que tanto Carrier como Newsan produzcan cada una 360 mil unidades, lo que sumados da prácticamente la mitad del mercado nacional de aires acondicionados.
Por su parte, la fabricación de teléfonos celulares en Tierra del Fuego creció un 300%, superando los 2,5 millones de unidades. En el caso de las cámaras digitales , la producción arrancó en el primer trimestre de este año con casi 70 mil unidades. Además, para este año Kodak ya anunció que producirá 288 mil cámaras con una inversión de $ 12 millones.
Tierra del Fuego es un caso único. La apuesta en marcha del régimen de promoción en la isla creó el “clima de inversiones” propicio como para que se iniciara la fabricación de productos tecnológicos de calidad y competitividad internacional. Esa iniciativa también impulsó la fabricación nacional de productos de electrónica y este año se anunció la producción de la primera Blackberry nacional (de la firma estadounidense RIM). Motorola, Huawei, Alcatel, Samsung, LG, Nokia y Hewlett Packard son algunas de las firmas que también se radicaron en el país y decidieron fabricar acá para abastecer la demanda local.
IMPORTADO. Hubo un tiempo en que lo importado, lo comprado fronteras afuera, era lo más preciado. Incluso existió una famosa publicidad a través de la cual la última dictadura militar denostó la industria nacional, idealizando la producción extranjera. En esa publicidad, que circuló mucho durante esos años, la silla nacional se rompía con facilidad mientras que las importadas se destacaban por su calidad y fortaleza. Casi un lugar común y de tan obvio, hasta inverosímil; pero así era. El golpe de efecto simbólico tenía por objetivo hacerle creer a los argentinos que no eran capaces de producir para su propio mercado y que tenían que resignarse a ser meros compradores.
“Se acabó el verso del país de felices consumidores con empresas que cierran”, dijo a Tiempo Argentino la ministra de Industria, Débora Giorgi. “Si volvemos a tener planchas importadas de cinco dólares, en la Argentina seguramente las veríamos sólo por las vidrieras y no las podríamos comprar, ya que no tendríamos trabajo”, agregó.
En 2003, a partir de la gestión del ex presidente Néstor Kirchner y el impulso que le dio luego la presidenta Cristina Fernández, se puso en marcha un modelo que sentó las bases para la recuperación de la industria nacional, que perdió muchas posiciones en los años de neoliberalismo económico y destrucción del aparato productivo.
El nuevo esquema tuvo dos ejes de acción: fortalecer el mercado interno y proteger el trabajo argentino, luchando contra la competencia desleal. Para lograr el primer objetivo, se apuntó a la inclusión social con la Asignación Universal por Hijo (AUH), los aumentos a los jubilados y la recuperación del salario mínimo. Al tiempo, se fortaleció el salario pormedio de las discusiones paritarias.
En tanto, y para proteger la producción local, se implementaron políticas de protección, como las Licencias No Automáticas (LNA) y las medidas antidumping, con el objetivo de frenar el ingreso indiscriminado de productos extranjeros a precios irrisorios que dañan en sus raíces a las empresas locales y el trabajo.
De este modo, en un contexto de previsibilidad económica y solidez financiera, comenzaron a llegar las inversiones. Empresas líderes internacionales optaron por la Argentina para radicarse y participar en distintos sectores productivos, con lo que se avanzó en la sustitución de importaciones de sectores estratégicos, y se achicó el déficit comercial.
Y ESTE ES EL BAÑO. La llegada de la industria nacional a los hogares no sólo tiene que ver con la producción de electrodomésticos, sino que supera esa faceta para incluir otros rubros. Por caso, en los baños y dormitorios también se puede observar el fuerte impulso a la industria nacional.
El crecimiento de la demanda interna llevó a la firma Coteminas a anunciar este año la ampliación de su planta en Santiago del Estero, una obra que demandará una inversión de $ 96 millones y que generará 350 nuevos puestos de trabajo. Hasta ahora la empresa (ex Grafa) sólo fabricaba telas de toallones en crudo y las exportaba a Brasil para su teñido, terminación y confección final, proceso tras el cual los productos eran reexportadas hacia los Estados Unidos. Con la inversión en ejecución, la empresa ahora puede fabricar en el país los productos íntegramente terminados y exportar el 30 por ciento. Coteminas tiene en marcha, además, un proyecto para fabricar sábanas que le permitirá sumar otros 100 empleados.
El proceso de reindustrialización trasciende el mundo del hogar y del trabajo, y se refleja hasta en el ámbito de la moda y la indumentaria, con casos como el de la firma Vesubio, que inauguró en agosto una nueva planta industrial en Pocito, San Juan, con una inversión inicial de $ 4 millones –de un plan total de
$ 12 millones– y que permitió la creación de 100 puestos de trabajo. Allí se producirá indumentaria para la marca francesa Lacoste.
En el sector del calzado, Converse produce en la Argentina a través de la firma ID-Coopershoes, ubicada en el Parque Industrial de Las Flores. El mes pasado, Cristina Fernández inauguró la ampliación de las instalaciones que demandaron una inversión de $ 15 millones y generarán 80 nuevos puestos de trabajo. En tanto, la brasileña Dass, ubicada en El dorado, Misiones, inauguró la ampliación de la planta de producción de calzado deportivo que demandó una inversión de
U$S 17 millones, para fabricar zapatillas Nike. Por otro lado, la empresa argentina de calzado Distrinando fue elegida como fabricante exclusivo para América del Sur de la firma estadounidense DC Shoes-Quick Silver, para la que producirán calzado deportivo de alta gama y así abastecerán al mercado interno y exportarán medio millón de pares a Brasil por semestre a partir de octubre próximo.
Los anuncios de inversiones son múltiples y abarcan todos los sectores de la industria nacional, cuyo presente no sólo se refleja en estadísticas y cifras, sino que se observan en la vida cotidiana en cada hogar argentino, donde conviven cada vez más bienes producidos dentro del territorio nacional.