No se discute la norma general de que hay que pagar las deudas. Este es un principio, porque el endeudamiento, usado adecuadamente, puede ser un medio apropiado para el progreso económico. Pero es insoslayable analizar, en el caso de deuda externa, si este principio general también debe ser aplicado. Las deudas deben pagarse, pero siempre y cuando, sean justas.
¿Cuáles son las condiciones que se requieren para que podamos considerar justa una deuda?
La deuda es un mecanismo económico que facilita el poder usar en el presente recursos que se esperan en el futuro. En este sentido la deuda puede ser útil y conveniente para el proceso de desarrollo. Para que la deuda sea un elemento constructivo de la estrategia de desarrollo, es necesario que los recursos adquiridos en préstamo se usen de manera que rindan beneficios al país, y produzcan además lo suficiente para pagar interés por su uso y cuando llegue el término del vencimiento se devuelvan a quien los prestó. Sólo en este caso el endeudamiento contribuye al desarrollo. Ahora, si el endeudamiento, por el contrario, se convierte en una manera de anticipar recursos y se los usa de manera improductiva y no contribuye nada al crecimiento ni al desarrollo y asegura la continuación de la pobreza por generaciones, se puede considerar injusta y quizás lo más razonable sería identificar a los responsables de las decisiones sobre el endeudamiento y el destino que se les dio a los recursos adquiridos en préstamo.
El tema de la deuda externa, en el ámbito escolar, parece poco conocido. Se puede comprobar ante preguntas como: ¿Qué se entiende por deuda externa? ¿Cuál es el origen de la deuda externa? ¿Cómo afecta la deuda a los países involucrados? ¿Cómo relacionar deuda externa y justicia social?
Quizá sea éste un asunto que parece lejano, complicado y sólo al alcance de economistas. Sin embargo, bajo cifras, porcentajes y vocabulario técnico, subyace algo más sencillo de comprender: el modelo de desarrollo continúa abriendo la brecha que separa a las personas ricas de las pobres condenadas a vivir en la miseria. Esto puede ser una idea central para empezar a comprender la realidad y poder responder algunos interrogantes.
Hablar de la deuda externa argentina (históricamente es una cuestión que ha tenido decenas de acuerdos que invariablemente terminaron en resultados funestos), implica pensar en una deuda que aumentó vertiginosamente, específicamente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en casi 45.000 millones de dólares.
Se escucha mucho repetir un argumento que es interesante de abordar, a la vez que se puede pensar si es válido o no, si corresponde o no y es aquí donde se vuelve a ese principio general: Las deudas deben pagarse, pero siempre y cuando sean justas, en consecuencia, se debería investigar tamaña deuda con el FMI y que se lo haga, además, en términos penales, es decir que lo investigue la Justicia.
Tomar gigantesco monto de deuda (la deuda en dólares más importante de la historia argentina), solicitada en términos de utilidad y desarrollo productivo, podría haber cambiado el país, pero lamentablemente, terminó de la peor manera.
Hay argumentos varios entre los que se intentan exculpar o relativizar la responsabilidad de funcionarios que supuestamente sabían mucho, tenían experiencia en finanzas, que iban a buen puerto y que se autoproclamaban eficientes. Uno de los argumentos expresa que no corresponde enjuiciar medidas o decisiones de política económica por lo que no corresponde hacer un juicio por la toma de deuda con el FMI. Por supuesto este argumento también lo levantaron los que quieren minimizar las consecuencias de una deuda inmensa, tomada (y otorgada) irresponsablemente.
Hay quienes, seguramente, con buena intención dicen: “es que la ley no está para juzgar decisiones políticas, una decisión política no es judiciable”. Pero, sí una decisión política está sujeta a procedimientos que marcan las leyes, estas decisiones tienen que tomarse a través de instrumentos administrativos que son los únicos que permiten que el Estado tome decisiones, porque eso es el Estado de Derecho, que haya una Ley que a su vez norma procedimientos, es lo que permite que el Estado tome decisiones.
El hecho de la deuda actual con el FMI tiene muchas irregularidades, y ahí es donde se cuela la posibilidad de hacer una investigación judicial sobre el procedimiento que llevó a endeudarse como nunca se endeudó ningún país antes.
¿Esto quiere decir que se podría no pagar la deuda externa?
No, no se puede desconocer una deuda, pero se debería analizar justamente el ciclo de endeudamiento más acelerado, más cuantioso e insostenible. El acuerdo que se firmó es absolutamente impagable y es un crédito que pisoteo las leyes argentinas y al propio estatuto del FMI.
Hacer una investigación implica develar irregularidades, las normas que se violaron y cuál fue el apuro de tomar una deuda imposible de pagar, así como el destino de los recursos prestados.
El país está en problemas, pero aún en un país tan comprometido económicamente como la Argentina, se puede parar y decir: esto fue una gran estafa.
Tekoá. Cooperativa de Trabajo para la Educación.