“Es mucho el trabajo y la lucha que hacemos con mi familia desde el día que mataron a mi hijo y sentimos que se estancó la causa”, aseveró Briozzi desde Tribunales en donde se encuentra esperando noticias. “Está todo muy lento, nos pelotean constantemente y tenemos miedo de que por la mínima cosa, nos tiren todo para atrás”, lamentó. En ese contexto, el padre de Sebastián aclaró que en el día de ayer se realizó una audiencia en el juzgado en la que ellos deberían haber participado y sin embargo, nunca les llegó la citación. “Somos querellantes en la causa y nos tendrían que haber citado si o si, pero no lo hicieron y por eso es que tenemos desconfianza y sentimos que nos ponen trabas”
El reclamo de la familia tiene que ver también con el propio abogado que los representa, Rafael Briceño, quien hace unas semanas debía entregar en el juzgado un escrito con el pedido de elevación a juicio de la causa contra el suboficial Acosta y no lo hizo por encontrarse de viaje. “Tenía 5 días para entregar ese pedido y nos avisaron desde el juzgado que no se había presentado nada”, recordó Pedro. “Briceño nos dijo que se había olvidado porque estaba de viaje y en el juzgado nos dieron un tiempito más para que se presente eso o que cambiemos de abogado”, comentó. “Al final supimos que después de tanto trabajo el juez nos iba a dar otra oportunidad pesnetar todo, pero no supimos mas nada. Tenemos miedo de que por una mínima cosa, se tire todo para atrás”, señaló.
En la noche del 25 de septiembre del 2016, Sebastián (20) y su hermano Pedro, regresaban de bailar del boliche Costa Cruz de la costanera cuando comienzan a ser perseguidos por un patrullero al mando del suboficial Sergio Acosta y otro uniformado. Sin razón aparente, en la esquina de Quintana y San Luis Acosta, Acosta dispara a la camioneta Chery y mata a Sebastián de un balazo en la nuca. A pesar de haberle intentado implantar armas, justificar con que se había trastabillado y otras tantas mentiras apañadas por el sistema, las pericias realizadas por Gendarmería Nacional demostraron que el uniformado estaba en posición de disparo, no había armas en la camioneta de los jóvenes y otras evidencias que culpabilizaban a Acosta. Desde entonces aguarda con prisión domiciliaria el juicio en su contra.
La familia de Sebastián se presenta en todas las marchas y movilizaciones en las que se reclama por inseguridad o gatillo fácil e incluso han acompañado a otras víctimas de violencia. Este último fin de semana y en el marco del acto por La Memoria y Justicia del 24 de marzo, un amigo de Sebastián le dedicó unas palabras de repudio a la policía y fue quien cerró el acto oficial de la plaza Urquiza con un rap dedicado a su amigo y a todos los muertos de la policía.