En Feliciano, por ejemplo, los efectos de la sequía se ven claramente en los campos y en los remates. Ya ha habido mortandad de hacienda y las vacas que llegan a los corrales están muy flacas, alertó un productor, al tiempo que no dudó en reclamar la inmediata declaración de la emergencia agropecuaria.
En La Paz, mientras tanto, el panorama no es muy diferente: hacienda flaca, falta de pasto y suelos secos son una constante. El Ing. Agr. Fabio Jacobo, técnico de la cooperativa agropecuaria paceña, dijo que “los linos vienen soportando la seca, pero los más tardíos están muy complicados; maíz prácticamente no se ha implantado y es muy difícil que se haga una siembra de segunda si no llueve en los próximos diez días”. La soja, por último, se hará pero con muy poca humedad, casi nada, en los perfiles, indicó.
Con relación a la hacienda, Jacobo remarcó que “la falta de pasto es terrible” y esa situación, seguramente, incidirá en la preñez porque las vacas están en un estado corporal deficiente.
La situación es similar en Federal, otro de los departamentos fuertemente afectados por la seca. “Los animales están comiendo tierra, porque no queda pasto. No sé qué esperan para declarar la emergencia agropecuaria”, se quejó un productor.
“Los arroyos y tajamares se están sembrando”, graficó otro productor al hacer referencia a los animales que mueren empantanados. “Queremos la emergencia ya”, exigió.
Un déficit que se viene acumulando desde mayo
Los 28,5 milímetros precipitados en septiembre representaron “sólo el 52 % del total esperado, déficit pluviométrico que se suma al registrado desde el mes de mayo” en nuestra zona, indica un informe del técnico José Saluso, responsable del Observatorio Agrometeorológico del INTA Paraná.
El trabajo agrega que “los 25,8 mm caídos el día 7 mejoraron las condiciones hídricas en cama de siembra lo que permitió continuar con la implantación del maíz demorada por la falta de humedad. Las expectativas favorables generadas por esta lluvia pronto se diluyeron por la ausencia de nuevas precipitaciones, situación que si no se modifica en pocos días más comprometerán con severidad el potencial genético productivo” de los cultivos de invierno.
El déficit pluviométrico hasta el 30 de septiembre, remarca Saluso, en nuestra zona “es de 161,1 mm. Abril con 285,3 mm fue el único mes con registro positivo. Situaciones similares a la ocurrida durante el período mayo/septiembre del corriente año se dieron en los años 1935, 1944, 1966, 1969 y 1996. Si se considera lo precipitado en esos años, durante el trimestre octubre/diciembre deberíamos esperar unos 261.0 mm hasta finalizar 2004, es decir, aproximadamente 70,0 mm por debajo de lo normal; esto complicaría el contenido hídrico de los suelos del área”, finaliza el informe.