La escuela estuvo sin clases durante el viernes y el día de ayer. “Lo que pasó fue que algunas aulas no tenían luces y cuando vino el electricista a arreglar se dio cuenta que no andaban los disyuntores”, señaló la vicedirectora.
Un disyuntor está destinado a proteger la vida de las personas contra contactos accidentales de elementos bajo tensión. Es decir si alguien toca algún artefacto (ej: un lavarropas) con una falla en su aislación eléctrica y hay una fuga pequeña que quiera circular por su cuerpo, el interruptor diferencial la detecta en menos de 40 milésimas de segundo y corta la corriente, expresa un manual específico. Además previene en las viviendas los riesgos de incendio provocados por fugas de corriente eléctrica.
A su vez, la escuela tiene problemas en la instalación eléctrica y en los techos. El cableado de la escuela tiene bastantes años de uso –es el mismo con el que se inauguró el edificio- y los problemas se suscitan cuando intentan encender las luces. El mismo problema sucede con los tubos fluorescentes.
Respecto de los techos, Romero indicó que muchos chicos suelen treparse en épocas de vacaciones. Hay varias tejas que se salieron de lugar y por allí suele filtrarse agua. “El pedido es cambiar las tejas por chapa para evitar que se sigan rompiendo”, confirmó Romero. Según explicó, hay una partida aprobada pero aún no hay fecha de inicio de obras.
La escuela tiene 900 alumnos, correspondientes a EGB 1 y 2. Además, por las noches funciona una especie de Bachillerato para Adultos.