Oliva admitió que la quema comenzó esta semana, remarcando que desconocía que tipo de medicamentos se estaban destruyendo “porque la legislación no nos permite abrir los bultos, de manera que son incinerados como vienen”.
El responsable de la firma precisó que “el Director (Mario) Imaz fue quien personalmente se acercó a la planta e hizo las gestiones con nosotros, pero desde octubre del año pasado con funcionarios de la Secretaría comenzó el proceso de trámites, oportunidad en la me informaban que se trataba de medicamentos que eran distribuidos en distintos centros de Salud y se vencían”.
También dijo que “en este horno pirolitico estamos autorizados para quemar toda la gama de medicamentos, no tenemos restricciones, así como vienen lo introducimos al horno, sin la posibilidad de abrirlos ni estamos autorizados a saber que es lo que tienen adentro”.
Consultado sobre si esta tarea continuaría, reconoció que no tenía “información exacta si vendrán más, pero tengo trascendidos que sí”.