En este sentido, Molina reiteró que “el principal inconveniente es la falta de inversión de la empresa distribuidora y la incapacidad de regulación para disminuir la presión a la red y no la falta de gas debido al mayor consumo”.
Asimismo, el funcionario ratificó que “la empresa tiene una deuda con la provincia y que se le ha dado instrucciones a los gerentes para que no hablen de este tema”. Enseguida, continuó diciendo que “tienen una falta de pago del canon de transporte por el uso del gasoducto, que va desde Aldea Brasilera hasta Paraná”.
Luego reconoció que “Mario Luna es un buen gerente que está cumpliendo las tareas que le corresponden, pero en realidad el problema radica con las empresas controlantes de Redengas, que son empresas italianas y habría que verificar cual es el estado patrimonial de las mismas”.
Por otra parte, señaló que “haber limitado el servicio en algunos barrios de la ciudad, sin al menos informar a las autoridades provinciales, es algo más que una descortesía” y añadió que “por este motivo los reclamos los tenemos que atender los funcionarios provinciales”.
Molina reiteró luego que “la distribuidora necesita una nueva planta secundaria para mejorar la prestación del servicio para la zona sur de Paraná, y hasta ahora no hubo inversión de la empresa”, al mismo tiempo agregó que “si esa planta ya hubiera estado funcionando, la interrupción en el suministro de gas no hubiera ocurrido.
Finalmente, detalló que “una sexta planta reguladora secundaria que se debería ubicar en el sur de la ciudad, permitiría mejorar la prestación del servicio para los barrios ubicados en esa zona y además abastecer con normalidad al sector industrial. Incluso aseguraría la sustentación del nivel de presión en el resto de la población con las otras cinco plantas reguladoras”.