Todo comenzó el 18 de agosto, cuando un llamado al establecimiento advirtió sobre la presencia de un artefacto explosivo en el interior del edificio. Intervino la Policía, se evacuó la escuela y se suspendieron las clases. Al final, resultó simplemente una falsa alarma, como tantas otras.
Pero la cuestión no quedó ahí. Dos cuestiones llamaron la atención: la voz era una persona adulta –un hombre- y los datos que divulgó el autor de la llamada eran muy precisos, dando indicaciones sobre algunos sectores de la escuela y el movimiento que transcurría en esos lugares. “Lo que está descartado es que hayan sido alumnos, que es lo primero que uno piensa”, precisó Britoz.
Poco después de aquel episodio, se repitieron lo llamados a distintos medios para informar “cosas inexactas”. Britoz estimó que los autores son las mismas personas que hicieron la primera advertencia. Las llamadas pedían cosas tales como: “averigüen que pasa en la escuela Normal”, “si no cumplen lo que nosotros pedimos…(en la escuela no se sabe nada sobre supuestos pedidos concretos)” o “fíjense que pasa con la colocación de bombas en la escuela Normal”.
La vicerrectora no supo precisar si las voces se repetían porque no escuchó los llamados. Pero entiende que se trata de un grupo de gente –mínimo dos personas, una es una mujer- que “están embaucadas en una situación de querer crear un clima de inestabilidad institucional”.
Obviamente, las autoridades educativas no conocen las motivaciones. Pero calculan que se debe a que la escuela se ha reorganizado institucionalmente en estos últimos dos años. “Se han abierto tres profesorados más; la escuela tiene una actividad muy importante; se han consolidado al equipo de conducción que reúne cuatro tipos de enseñanzas en forma conjunta; se ha consolidado una asociación cooperadora que la escuela no tenía. Creemos que a alguna gente esto le puede molestar”, precisó Britoz.
La vicerrectora tampoco tenía ningún indicio sobre un posible vínculo presente o anterior entre los autores de la llamada y la escuela. Las autoridades denunciaron el caso. “La Policía está trabajando muy seriamente sobre el tema y la Justicia también”, señaló. Además, hay un agente de policía en la puerta de la escuela pedido por la Cooperadora. El policía vigila la puerta de entrada de la institución de 12 del mediodía a 6 de la tarde.
Britoz recalcó que las clases se desarrollan con total normalidad. “No ha habido ninguna suspensión de actividades ni cambio de planes, más allá de la preocupación lógica. ¿Cómo puede ser que haya gente que tiene tiempo para dedicarse a hacer este tipo de cosas? habla a las claras de la sociedad que tenemos”, expresó.
La escuela primaria emitió un comunicado invitando a los padres que se acerquen a la escuela para evacuar dudas y evitar malentendidos. Un grupo compuesto por 20 padres acudieron el viernes, preocupados por la situación. Britoz aclaró que las puertas de la institución están abiertas para realizar otra convocatoria cuando se crea conveniente.