Giorgio indicó que desde el año 2009, la causa principal del incremento de la población carcelaria, es el cambio del código procesal penal. En consecuencia, las causas que en el sistema anterior tardaban dos o tres años en ser tramitadas, en la actualidad en seis u ocho meses llegan al juicio oral. “Es decir que se han acelerado los tiempos”, expresó.
Lo que no se previó es lugar para albergar a los internos que iban a quedar tras las rejas con la nueva modalidad del código procesal penal. La falta de inversión en las cárceles comienza a crear una condición de hacinamiento que es “preocupante”. En Entre Ríos, la población carcelaria nunca había pasado de las 1.500, 1.700 personas hasta hace dos años. Hoy hay más de 2.000 internos.
En la cárcel de Concordia, hay 222 internos. Para Giorgio no debería haber más de 160. En consecuencia, hay 60 personas sin lugar adecuado dentro de la misma. Si bien se han efectuado remodelaciones en las unidades penales, la superpoblación no ha disminuido. En la UP3 ya se han hecho algunas y se espera por otra para tener una capacidad de 40 personas. El inconveniente es que se les resta espacio al aire libre. “Toda construcción que se haga es sobre el mismo terreno perimetral. Le sacamos luz, aire, actividad física y trabajo. Eso es hacinamiento y ocio y es lo peor que se puede hacer”, indicó.
En ese sentido, Giorgio recordó lo que pocos tienen en cuenta: el momento en que el interno cumple con la condena y recupera su libertad. Llegado ese momento, la intención es que no vuelva a la sociedad con odio y resentimiento. De ser así, se corre el riesgo de que quiera volver a reincidir en el delito.
Desde la Defensoría se ha impulsado la creación de una cárcel. Pero mediante un concepto diferente. “No la cárcel tal como estamos acostumbrado a verla”, acotó. En este caso, se trata de una penitenciaría denominada “cárcel-huerta”. Un concepto similar a la que existe en Gualeguaychú. “Creemos que es necesaria otra concepción para tratar de rehabilitar al preso”, indicó.
Giorgio destacó que el intendente de Concordia, Enrique Cresto, se comprometió a donar una determinada cantidad de hectáreas en una zona alejada de la ciudad. El defensor subrayó la lejanía de la misma en contraste con la UP3 ubicada en una zona poblada, a menos de 10 cuadras de la plaza principal. En un entorno semi-rural se puede llevar adelante distintos tipos de actividades y no estar encerrados entre muros como ocurre en la actualidad.
El defensor argumentó que las personas privadas de su libertad, mientras estén pagando la condena, deberían trabajar y educarse. Y recalcó que no se trata de un “premio”. Pero para que ello se cumpla se necesita otra institución carcelaria como la cárcel granja. “Uno está al aire libre, en un campo trabajando, tenés huertas, lugar para faenar, trabajo con animales. Es darle oportunidades para que pasen los días haciendo algo útil”, dijo.
A la cárcel granja no irían los presos de mayor peligrosidad obviamente sino a jóvenes o “primerizos” que fueron sentenciados a condenas cortas por delitos como robo sin agravantes u homicidios culposos y que no se corra el riesgo de darle la oportunidad de fugarse. “Pero eso lo va a definir el juez”, señaló. De esa forma, se evita que convivan con los penados reincidentes o más peligrosos.
Párrafo aparte para quienes padecen algún tipo de adicción que también podrían ser albergados en la cárcel-granja. Giorgio remarcó que se trata de un problema grave que pocos quieren ver. “Todos hablan pero nadie hace”, indicó. Solamente instituciones privadas y la Iglesia se ocupan del tema, mediante un gran esfuerzo. El defensor oficial destacó la tarea de las Parroquias Gruta de Lourdes y Pompeya.
“Se ha charlado con gente de la construcción para ver la viabilidad del proyecto. Se ha visto el presupuesto”, destacó. Además Giorgio resaltó que el gobernador Gustavo Bordet ha admitido en el mensaje inaugural de las sesiones legislativas de este año la necesidad de crear una nueva cárcel. “Desde el gobierno provincial se trabaja, además, en un proyecto para construir una nueva unidad penal en Entre Ríos, porque nuestras cárceles están colapsadas y necesitamos tener nuevas unidades penitenciarias. Y por eso, durante este año estaremos haciendo el esfuerzo pertinente para lograr una nueva unidad penitenciaria”, indico el mandatario provincial.
Sólo resta definir la ciudad. “Por suerte y por todo el esfuerzo de mucha gente que está atrás de este proyecto, Concordia creo que está en mejor posición para que esa cárcel se haga acá”, dijo.
Por ello, destacó que lo que se requiere es la decisión política. Giorgio es consciente de que hay otras necesidades. Pero redobló la apuesta al señalar que se trata de una cuestión que no se puede seguir posponiendo. “La cárcel de Concordia tiene más de 100 años. Es decir que algo ha pasado que nunca se tomó una decisión de esta característica”, manifestó.
Pero aún no está definido el lugar donde se emplazaría la misma. El funcionario judicial dijo que hay opciones pero aún los técnicos no se definieron por ninguna. A pesar de ello, ya se escucharon algunas voces contrarias a la idea de vecinos de zonas como Benito Legerén o Frigorífico La Paz que fueron mencionadas como posibles lugares donde se levantaría la misma. Al respecto, Giorgio admitió que "nadie va a estar contento, por miedo, de que se traslade cerca de su hogar un establecimiento de esta naturaleza”. No obstante, remarcó que los vecinos van a tener “toda la seguridad posible”.