“Esos créditos tendrán gastos adicionales más bajos, como la tasa de seguros y otros que rodean a los préstamos. El pago de esa deuda con fondos del Banco Central no es una medida temeraria: quedan más de 40 mil millones de dólares de reservas.”
A los pocos minutos del anuncio, los personeros del neoliberalismo y agentes del capital financiero transnacional (algunos de ellos ex ministros de economía) criticaron la medida diciendo que las reservas del Central no deben ser usadas para esos fines y repitiendo la gastada frase «así quedamos fuera del mundo». Hace años invocaban la misma «amenaza» de quedar fuera de no se sabe qué mundo, para justificar el pago de los intereses de la otra deuda externa, la ilegítima e inmoral; para promover las privatizaciones y las desregulaciones y el ingreso de los «fondos buitres» que terminaron causando el vaciamiento bancario de diciembre de 2001.
Por último, Luis Ammann destacó la labor metódica y discreta del gobierno:
“La decisión, anunciada en el momento oportuno -el Dia de la Industria- no es improvisada: desde hace ocho o nueve meses había indicios de que algo importante gestionaba la primera mandataria en conversaciones privadas con otros jefes de Estado como Nicolás Zarkozí (Francia), Ángela Merkel (Alemania) y José Luis Rodríguez Zapatero (España). Sin embargo, la finalidad de esas conversaciones nunca trascendieron como tampoco hubo filtraciones a la prensa en el día de hoy. Esta gestión es un caso de “diplomacia directa” donde han sido interlocutores los primeros mandatarios y forma parte de una política de “des-endeudamiento” iniciada en el gobierno de Néstor Kirchner que también sorprendió al mundo con la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.”