“Los que sabemos como está construido sabemos que es un edificio de muy buena calidad. No quiero desmerecer lo que se ha hecho en Concordia, que se ha hecho mucho en construcción. Pero el edificio es de muy buena construcción, con materiales de primerísima calidad”, explicitó Vuarant.
Llama la atención que en la planta baja o en los balcones no haya grandes letreros del tipo “Vende” o “Alquila”. “De acuerdo a nuestras metas, se está vendiendo dentro de los plazos previstos”, señaló. Vuarant explicó que los bienes de la Caja se comercializan en forma directa. No obstante, este año se invitó a un grupo de inmobiliarias de la zona que habían manifestado interés.
Una comparación que trazó fue con autos familiares y de alta gama. “Si vende familiares, tendía la idea de vender muchas unidades en un año. Pero de alta gama, no se venden tan fáciles ni tantas unidades”, señaló. En consecuencia, señaló que es un edificio de primera gama y que venderlo “tiene sus contratiempos”.
Otra dificultad estriba en que la Caja tiene sus operaciones “muy transparentes”. “Eso hace que muchas veces la gente tenga que hacer sus deberes antes de abordar una compra de este tipo porque están gravados con numerosos tributos”, aseguró el ex titular de la Caja.
Por otra parte, Vuarant fue enfático al señalar que la estructura no padece problemas edilicios. “Ha superado todas las inspecciones de Bomberos, de municipalidad. Ha terminado todos los papeles en perfecto orden”, detalló. Incluso, DIARIOJUNIO averiguó en Obras Privadas del municipio y allí aseguraron que no hay ninguna presentación o denuncia de algún inquilino respecto de falencias en el edificio.
El ex titular de la Caja aseguró que el edificio causó en sus comienzos “un cierto escozor, malestar en algunos ámbitos locales”. El profesional se refirió a que, en parte, “aparentemente como no se conocía a la empresa constructora”. La empresa es de Paraná y “lo que se pretendió en aquel momento fue ganar tiempo y darle inmediata ejecución”.
“Me parece que no ha contribuido a que se agilicen nuestros trámites y de una u otra manera me parece que pudo haber molestado y de ahí a que siempre lo vieron con un problema: que el edificio iba a molestar acá, que transgredía normas, que no cumplía supuestamente con algún código de edificación”, dijo Vuarant.
Bochados en el Concejo
El terreno, de 1400 m², fue adquirido en 2001. La Caja compró la casa de la esquina que estaba para remate y adquirió el terreno contiguo que pertenecía a la Asociación de Citricultores de Concordia. “La construcción estaba totalmente alicaída en ese año, recordemos el 20 de diciembre y el helicóptero de De La Rúa. La gente acá no tenía trabajo y el único interés era traer mano de obra para esta zona”, recordó el bioquímico.
Pero el 6 de diciembre de 2001, el expediente de la construcción, que necesitaba una “pequeña” excepción, fue rechazado en el Concejo. Es que el Código de Planeamiento Urbano establece que hasta calle H. Irigoyen es de un tipo y cambia a los 46 metros en dirección hacia La Rioja. “Y el edifico comienza a los 46 metros sobre Catamarca. Yo pedía el Código de Planeamiento del otro lado de la manzana y nos dijeron que no, que no era posible, que transgredía normas y que replanteara el proyecto”, indicó. “Pasó a comisión y nunca volvió de comisión”, señaló.
Vuarant guarda un recorte del diario “El Heraldo” del 18 de diciembre de 2001 donde asegura que fue agredido verbalmente por un grupo de concejales de aquel entonces. “Nos hablan de que pedimos una excepción, dicen que es privilegio de pocos en desmedro de la ciudad”, dijo Vuarant en referencia a los ex ediles que firmaron la nota: Ramón Almeida, Teresita Malleret, Arturo Batistella, Marcelo Spinelli y Eduardo Miranda. La nota rubricada por los ex concejales exponía que la edificación transgredía en un 70 % lo permitido por las normas.
“Se me trató de ser el promotor de un ente especulador. No era mi intención y me defendí con una carta de lectores”, señaló el bioquímico. En la misiva se preguntaba el por qué: “no nos ponemos a trabajar para que se apliquen con rigor todas las normas municipales o es que sólo interesa hacer respetar esta por intereses corporativos”.
“Esta situación me parece que es la que hoy genera esta usina de rumores”, reflexionó Vuarant. La polémica siguió con cartas cruzadas entre uno de los concejales, Batistella, la Uocra y el Colegio de Arquitectos. Vuarant recalcó que la Uocra salió en su defensa en aquel entonces. El gremio de los albañiles “necesitaba trabajo en Concordia y no había”.
La reformulación del proyecto atrasó dos años el inicio de la obra. “Hubo que hacer un nuevo cálculo de estructura, aumentó los costos”, indicó. En tanto, la obra seguía sin iniciarse. “Sabía lo que significaba para esa gente cuando salía a caminar. Estaban pidiendo que se traigan obras a Concordia. Pero a otros eso se ve que no les interesaba ni podían leer en mí una intención de ese tipo. Cada cual juzgará su accionar y estará contento con su conciencia; yo estoy contento con la mía. Sé que generé trabajo y sigo queriendo generar trabajo”, señaló.
“La gente trata de inventar rumores”
Recién en 2003 comenzó el proyecto nuevo. A diferencia del anterior, la línea de edificación no termina sobre la vereda sino que se encuentra dentro del predio. “Y es totalmente de perímetro libre. Eso quiere decir que no se apoya en ninguna medianera”, manifestó Vuarant.
Durante el transcurso de la construcción se suscitaron más problemas. “Encontramos que había agua en el lugar y eso también ocasionó que ‘el edificio no se podía fundar sobre agua’. Yo les pregunto a los que dicen eso: ¿Qué pasó con la represa? ¿Está fundada sobre suelo seco?. Me pregunto sobre las construcciones que se hacen en Holanda ¿sobre que se hacen? La gente trata de inventar rumores”, sentenció.
En realidad, el agua es una pequeña vertiente que nacía en el antiguo banco Hipotecario, pasa por al lado del gimnasio municipal y desemboca en el brazo de calle Salta que desagüa a su vez en el Manzores. “Cuando uno cava para hacer las cocheras subterráneas (el edificio tiene 40 cocheras bajo tierra) hizo que demandara tareas complementarias para asegurar esa situación. Eso fue completamente superado pero al que no sabe y al que le quieren calentar la oreja le pueden decir cualquier cosa”, dijo.
Para contrarrestar el agua,la obra fue edificada con una carpeta supresora de más de medio metro de hormigón y en la base principal que está debajo de la escalera de calle La Rioja tiene una sola viga de 70 m³ de hormigón y la que está sobre Catamarca tiene 55 m³ de hormigón. “Todo eso va con un encadenado abajo que se ensambla perfectamente y que asegura la estabilidad del edificio”, manifestó Vuarant.
El bioquímico sostuvo que muchos privados, entre 2005 y 2010, se largaron a construir al ver levantarse el edificio de Catamarca y La Rioja. “Hoy por hoy está un poco saturado. No sólo está pesada la venta para nosotros sino para todos”, indicó. Al mismo tiempo, estimó que se construyeron cerca de 45.000 m² que salieron a la venta. Dividido por 60 m² (lo que equivale a un departamento promedio) la cifra da por encima de 600 departamentos.
Pero Vuarant redujo la cifra a 500 teniendo en cuenta que hay diez torres nuevas que contienen entre 40 y 50 departamentos cada una. En total, englobó todos los pisos en una cifra cercana a los U$S 45 millones. “Traducidos a pesos son $ 190 millones. Es lo que necesitaría la ciudad para absorber la cantidad de construcción que hay”, manifestó. “Si no hay una buena financiación o créditos hipotecarios o bancos que intervengan en el mercado pone un poco dura la venta”, indicó.
Por lo tanto, concluyó que la falta de ventas termina desalentando la inversión. “Leí hace poco que los índices de desocupación están en aumento; que ha subido a alrededor del 10,5 %. Eso me vuelve a alarmar. Tenemos que generar nuevas inversiones”, manifestó.
Durante el período en que fue presidente de la Caja, la entidad adquirió un predio en calle Urquiza, entre Carriego y Espino, para edificar. Las ordenanzas establecen que hay respetar la fachada de la antigua casona que se levanta allí. “Me parece razonable”, dijo. Hace un año, Vuarant pasó una nota a la intendencia para solicitar los m² que se pueden edificar en ese lugar. “No se que ha pasado, se habrá traspapelado pero hasta el momento no he tenido respuestas”, señaló.
De cualquier manera, dijo que no estarían en condiciones de comenzar de inmediato porque están terminando tres obras en Paraná. “En Paraná te facilitan mucho más las inversiones. Nos ha resultado todo mucho más fácil y en Concepción del Uruguay también”, señaló. En “La Histórica” incluso debieron ponerse de acuerdo la intendencia de José Lauritto y la gobernación del Sergio Montiel. “Uno peronista, uno radical y nos pusimos de acuerdo”, indicó.
Además, señaló que primero deben recuperar la inversión del edificio de Catamarca. Al mismo tiempo, aclaró que no tienen apuro en vender porque la Caja recién en 2011 va a cumplir 20 años de antigüedad. “Tenemos pocos jubilados y podemos darnos el lujo de conservar las unidades para venderlas a futuro”, señaló. Pero las prioridades serán otras dentro de dos décadas. “Vamos a tener un número importante de jubilados y vamos a tener que hacer frente a esos egresos”, indicó.
Un tercio vendido
El sistema de construcción fue diferente al de los demás edificios. “Normalmente los departamentos comienzan a comercializarse en momentos en que se está construyendo. Muchas veces el final de obra se demora y al otro día de inaugurar, los inquilinos se meten como malón porque no pueden esperar más a habitar el departamento”, señaló una persona dedicada a la venta de los departamentos. En cambio, el edificio comenzó a comercializarse luego de finalizada la construcción. La inauguración se realizó en marzo pasado y hasta ahora se van comercializando, entre ventas y alquileres, 12 departamentos de un total de 36. “Esperemos estar a fin de año con el 50% comercializado”, indicó la fuente.
Los precios son elevados en comparación con los demás edificios. Un departamento de un ambiente cuesta US$ 100.000. El departamento más caro vale US$ 300.000. En el edificio explican que hay varias diferencias con respecto a otras construcciones. En primer lugar, hay varios metros cuadrados compartidos como la plaza de entrada, dos terrazas, una pileta, etc.
Además destacaron los elementos de construcción. “Hay un doble vidriado, buena perfilería, mucho acero inoxidable”, manifestó la fuente. Y en el precio se incluye una cochera subterránea. Al mismo tiempo, señaló que el edificio tiene la luz solar durante la mayor parte del día y no hay vista compartida con otros departamentos debido a que tanto el frente como el contrafrente están despejados.
Por otra parte, la fuente destacó la vista de los departamentos. “Como tenés en la planta baja locales comerciales, el primer piso está a la altura del tercer piso de otro edificio. Por lo tanto ya tenés vista de horizonte. Y desde el quinto piso comenzás a ver el río Uruguay”. El edificio tiene 12 pisos de altura.