Vale destacar que María Victoria nació en Paraná el 26 de agosto de 1955 y era la mayor de dos hijos de José Alejandro Gazzano y Lidia Argentina Bertos. En 2011 y gracias al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se pudieron identificar y recuperar sus restos y con ellos una parte de nuestra historia.
BREVE RESEÑA DE MARIA VICTORIA
Tenía 21 años cuando fue secuestrada el 14 de septiembre de 1976 en Rosario donde cursaba el cuarto año de la carrera de Arquitectura. Vivía con cuatro compañeras de la Facultad.
El paso por la secundaria le abrió una gran inquietud por conocer el mundo, por entenderlo y por cambiarlo. Eran tiempos de gran efervescencia política y social y los jóvenes estaban muy influidos por los cambios propuestos por el Concilio Vaticano II, con la Teología de la Liberación , y la irrupción del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Eso también se reflejó en una serie de actividades extracurriculares de las que participaba con compañeros de otras escuelas católicas.
Movilizada por su formación religiosa y las inquietudes por los conflictos sociales terminaron marcando sus rasgos de personalidad: inquieta, lúcida, ávida de conocer y ayudar.
Fue militante de la Juventud Universitaria Peronista, brazo universitario de Montoneros.
El oficio de identificar
Según lo cuenta el periodista Juan Cruz Varela, la identificación de María Victoria Gazzano Bertos fue posible a partir del cruce de información de los archivos policiales y judiciales correspondientes a la instrucción que se realizó a raíz de la aparición de un cadáver NN. En esos documentos constaban las huellas dactilares de la estudiante paranaense y otros elementos sobre las circunstancias en que había sido hallado el cuerpo, a un costado de la autopista Rosario-Santa Fe. A partir del relevamiento y análisis de esa información, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó la exhumación de los restos del cementerio municipal de Pueblo Andino, una localidad ubicada a 55 kilómetros de Rosario, y tras cotejar con las muestras de sangre donadas por su familia confirmó la identidad.
Hombres de hierro
Ester Brafa recuerda un hecho que muestra esa avidez de conocimiento permanente: “Un día María Victoria apareció con un long-play y me dijo: ‘Escuchá a este tipo, es genial’. Era Hombres de hierro, de León Gieco; y esa canción fue parte de una de las obras de teatro, en una escena donde una diapositiva, con unas líneas blancas, proyectaba la idea de unos barrotes y detrás dos chicas hacían trabajos de movimiento corporal tratando de zafarse”. Así era ella.